Boletín

2. La Palabra del Pastor

Algo que si considero muy importante en el proceso pastoral que estamos, es la comunicación; un proceso no puede dejarse a la deriva, un proceso se marca por la coordinación de cada una de las instancias pastorales; la comunicación que debe tener la Vicaría de Pastoral Diocesana, las Vicarías Episcopales, los Decanatos, las Comisiones Diocesanas, la Vida Consagrada, en fin cada una de estas instancias debe de asumir la responsabilidad y el entusiasmo, y el esfuerzo por coordinar el trabajo y el proceso diocesano de pastoral.

Lo que quiero decir es que no basta con informar… La coordinación es sin duda información, pero va más allá de esa sola información, entonces fíjense que si cada una de las instancias, las Vicarías, los Decanatos, la Vida Consagrada, los Movimientos Apostólicos… asumen la coordinación de su sector bajo un mismo objetivo, bajo las mismas líneas de acción, entonces vamos ir haciendo caminar en proceso.

Y en este sentido que cada reunión que se haga (a nivel decanato, de sacerdotes-laicos)…, se tenga la experiencia de vivir un encuentro con Cristo, con Cristo vivo, porque Cristo está vivo sacramentalmente en el misterio de su presencia real… y cada vez que nos reunimos nosotros podemos hacer la experiencia de un encuentro fraterno entre nosotros, de un encuentro de nosotros discípulos con el Señor que nos ama, que nos consagra, que nos transmite su Espíritu, y que nos está constantemente iluminando y enviando a nuestra realidad.

Que cada reunión, que cada asamblea que se haga se impregne, de este espíritu de hacer la experiencia del encuentro con Cristo. Que cada encuentro, que cada reunión, que cada asamblea sea una experiencia de comunión. Vamos buscando la comunión eclesial, pero ¿cuándo la vamos a alcanzar? Y le decimos a nuestros sacerdotes, y les decimos a nuestros laicos que la tirada es la comunión, vamos realizando en cada circunstancia, en cada acontecimiento, en cada momento, vayamos haciendo la experiencia de comunión, y así nuestro trabajo respetando los distintos acentos de la realidad, respetando las distintas posibilidades en cuanto a recursos para caminar y así todos vamos haciendo la experiencia de comunión, y no vamos a decir que hablar de la comunión no se puede.

Las líneas de acción tienen que reflejar esto. Quiero compartirles algo que me parece realista y esperanzador en las reuniones con los decanatos, me dicen que lo que le encuentran de ventaja en este proceso participativo es que no lo estamos urgiendo, sino que les estamos pidiendo que se integren al proceso, que desde su realidad se vayan marcando cada uno el paso común, pero bajo un mismo objetivo, bajo las líneas de acción que hemos elaborado, que garanticemos que vamos caminando por esas líneas y entonces el proceso es diocesano y entonces el proceso es proceso, y entonces el proceso se puede evaluar, y el proceso se puede corregir, reorientar si hacemos todos ese esfuerzo.

Entonces el principal llamado que les yo quiero hacer en esta ocasión es que asuman el papel de coordinación, no solo de información, sino que se involucren verdaderamente en el proceso, no sólo informe, sino que sientan, que amen su responsabilidad, que al fin y al cabo es una responsabilidad de servicio.

(Extracto del mensaje del Emmo. Sr. Cardenal José Francisco Robles Ortega, en los trabajos realizados con las distintas instancias diocesanas el 7 de agosto de 2014).