Mar-Abr-2017

05.- EL NUEVO PROCESO MATRIMONIAL

05 Conferencia Rota RomanaCurso de formación para los sacerdotes

Pbro. Lic. Luis Heliodoro Salcedo Morales

Vicario Judicial

EL pasado miércoles 8 de marzo recibimos en la Arquidiócesis de Guadalajara, la visita del Decano de la Rota Romana, Su Excelencia Mons. Pío Vito Pinto, y de Mons. Alejandro Arellano, Auditor del mismo Tribunal Pontificio.

ELLOS vinieron a México, invitados por algunos señores obispos para animarnos en el seguimiento del Nuevo Proceso Matrimonial, iniciado con la Reforma del Papa Francisco, que empezó desde el 8 de diciembre de 2015, con la entrada en vigor de los Motu Proprios Mitex Iudex y Mitis et misericors.

A las once de la mañana se dieron cita en el auditorio del Seminario Menor, ante la presencia de unos 60 sacerdotes que acudieron a la invitación previa.

Una reforma no entendida por todos

COMENZÓ Mons. Pinto dando testimonio de la Reforma del Papa Francisco como algo realmente revolucionario, que por lo mismo no ha sido entendida por todos y por algunos, incluso rechazada. Pero el Papa no quiere imponerla, sino que quiere pacientemente que se vaya poniendo en práctica, como de hecho ha sido en su pontificado, incluso en otros campos, poniendo el ejemplo de la actitud del Pontífice en relación con el Cardenal Burke y la carta que le ha dirigido, sin tomar medidas drásticas en contra del obispo. Le ha mostrado paciencia y misericordia.

Una reforma para ir al encuentro de quienes viven una situación irregular

EL Papa ha hecho la Reforma para ir al encuentro de las personas que viven en situación irregular, para que arreglen lo más pronto posible; esa es la eclesiología del Papa, salir al encuentro. Por eso la intención de que los Sínodos recientemente celebrados lleguen principalmente a los párrocos, para que no queden en sólo doctrina.

El Papa no quiere imponer la Reforma de manera marcial, es más, ha aprovechado su experiencia pastoral en Buenos Aires para disponer las cosas desde esa perspectiva. Desde el inicio de su pontificado, iluminado por el Espíritu Santo en la oración, convoca los dos Sínodos sobre la familia, uno extraordinario y otro ordinario. Destacó la preparación ardua que exige un sínodo, y en este caso, de mucho más trabajo, porque fueron dos años de consultas, de elaboración y después estudio de los instrumentos de trabajo. Hizo notorio que fue el tercer sínodo extraordinario en los cincuenta años de historia de esta institución, y al siguiente año celebró el sínodo ordinario. Alabó el trabajo de la Curia Romana, trabajando como mulas, según un dicho vulgar, para la celebración de los mismos. Por otro lado, el Papa nombró como relator de ambos sínodos al Cardenal Erdö, de Budapest, un canonista rígido, pero honesto, quien muy laudable realizó su misión. Finalmente, Amoris Laetítia fue el fruto de todo este trabajo.

LOS Motu proprio, el latino y el oriental respectivamente, aparecen el mismo día, algo no acostumbrado en la Iglesia -el Código de las Iglesias Orientales apareció después de siete años de haber entrado en vigor el Latino-, porque dice el Papa que el rito latino y los ritos orientales son los dos pulmones de la Iglesia.

Mons. Pinto fue nombrado presidente de la comisión para llevar adelante la Reforma, donde también participaron el Cardenal Francesco Coccopalmerio, Presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, junto con el Secretario de la Congregación de la Doctrina de la Fe, Mons. Luis F. Ladaria, SJ, y de la Signatura Apostólica, RP. Nikolaus Schöch. Fruto del trabajo de la comisión fueron los Motu Proprio. La reforma no ha sido bien recibida en Italia y parte de Europa, pero el Papa tiene la confianza que llegará a los párrocos, los tiempos no son iguales para todos.

La novedad de los Motu Proprio

ESTOS documentos son hijos de la sinodalidad, no de la colegialidad. La colegialidad es de los obispos, la sinodalidad es del camino de la Iglesia.

EL Papa no quiso legislar él solo, sino con la consulta de toda la Iglesia.

ALGÚN periodista decía que por qué el Papa no había consultado a las universidades y peritos de Roma, sin embargo, el Papa ha hecho dos consultas para legislar, dos sínodos.

TAMBIÉN la Virgen María ha sido el hilo conductor, pues se dio a conocer la reforma el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen, se promulgó el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de María y entró en vigor el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción.

LA presencia del Mons. Vito Pinto en la Arquidiócesis es para llevar adelante el deseo del Papa, de que los sínodos lleguen a los párrocos para que éstos los transmitan a sus feligreses.

SE dio a conocer antes del sínodo ordinario porque el Papa la encontró madura, su aplicación será compleja, por lo mismo la aplicación de la vacación de ley, a pesar de ser una norma graciosa. Ya el Instrumentum laboris del sínodo pedía un acortamiento del proceso de declaración de nulidad, después de haber consultado a toda la Iglesia. Ese es el fruto de la sinodalidad.

El Papa Francisco, ¿ha revolucionado el proceso?

LAS normas procesales se han ido haciendo de acuerdo a las necesidades de los tiempos. Hasta 1741 no se exigía una segunda sentencia conforme, misma que fue aplicada durante más de dos siglos y medio. Ahora queda suprimida de derecho, aunque podrá ser pedida por apelación.

EL Papa Francisco está convencido de que el Derecho es para el mejor funcionamiento de la Iglesia. Es un fiel seguidor de la Teología del Papa Benedicto XVI, quien ya hacía mención de la mundanidad de la Iglesia en un discurso de 2011. El mismo Benedicto XVI había dado al Decano de la Rota Romana la facultad para proceder en ciertos casos con una sola sentencia (2012), misma que ha sido suprimida de derecho en la Reforma.

EL análisis del matrimonio en crisis es casi el mismo en los dos Pontífices. Los dos hablan de la necesidad de salir al encuentro de los matrimonios en situación irregular, al encuentro de los divorciados. El Papa Benedicto XVI ya lo decía a los párrocos de Aosta.

¿Por qué el Sínodo debe llegar a los párrocos?

EL Motu Proprio recomienda la investigación previa, recordándoles a los párrocos que no son sólo notarios para dar fe pública de los hechos, tipo burócratas. También ellos son los que deberán llevar adelante el catecumenado prematrimonial y postmatrimonial, es decir, una profunda y diligente preparación para el matrimonio.

EL párroco debe conocer a sus fieles que quieren casarse. La notaria no debe hacer la presentación matrimonial porque hay preguntas que se deben hacer de tal modo que se alcance a conocer la disposición y preparación que tienen los novios. Esto es una obra de justicia, porque después servirá en el caso de un posible proceso. Cuando resulten ciertas dudas o incertezas de los novios en lo que se refiere a la forma de entender y/o a la forma de aceptar el matrimonio, el párroco debe dejar asentadas las mismas en la presentación matrimonial. Es por eso que no se debe delegar, sino en casos excepcionales y al vicario parroquial o diácono, no a la notaria o sacristán.

POR eso la intención del Papa Francisco de hacer llegar el Sínodo a los párrocos, porque sobre sus espaldas está la Iglesia, la parroquia es el hic et nunc, el aquí y ahora de la Iglesia. El Papa quiere involucrarlos en esta Reforma. La vida pastoral es el colofón de la Iglesia.

SI bien es cierto que el tribunal juzga sobre la nulidad o no del matrimonio, la certeza moral se alcanza por los hechos presentados como pruebas. De esos hechos pueden dejar testimonio los párrocos, al hacer constancia de lo sucedido durante la presentación matrimonial. Ellos conocen los hechos. Eso puede servir incluso para el proceso breve, que es una novedad de la Reforma, que se lleva a cabo al tener la evidencia de la nulidad en los hechos. Así el Obispo puede juzgar.

El motu proprio considera tres tipos de procesos, el breve, el ordinario y el documental. Sea el proceso breve o sea el proceso ordinario, ambos llegan a la certeza moral a partir de los hechos.

En el proceso breve los hechos son evidentes para poder declarar la nulidad del matrimonio. Este proceso debe durar de una semana a un mes. Da la sentencia el obispo ordinario o en su defecto el obispo auxiliar.

EL tercer proceso es el documental, en el que se llega a la certeza por los documentos.

UN sacerdote comenta que el matrimonio válido requiere de muchos detalles, la libertad, la consciencia, la honestidad, la madurez. Es muy difícil convencer a los jóvenes que deben tener todas esas cosas en cuenta, que si no las tienen mejor sería que no se casen. Además, que es necesaria la fe. Mons. Pinto responde que el matrimonio no es opera operato, sino opera operantis. Es un pacto natural, público y social, que Dios ha puesto, en la unidad y la indisolubilidad, con fidelidad. Sobre eso no se puede discutir, no se puede regatear. Cuantas veces el segundo matrimonio es el verdadero, el primero fue nulo. Se trata de que haya una conversión de parte de toda la Iglesia para aceptar el matrimonio como Dios lo quiere, como Dios lo propone. Los contrayentes tienen que adherirse a esos fines y propiedades que la Iglesia enseña.

La Alegría del Amor

Luego habló sobre la Exhortación Postsinodal Amoris Laetitia, diciendo que la novedad con respecto a Familiaris Consortio de San Juan Pablo II, es lo referido a la importancia del discernimiento. En cuanto a la doctrina es la misma, hay continuidad. Pero el discernimiento debe tener en cuenta la memoria, debe tener en cuenta las fuentes. No se trata de un discernimiento libre, por eso es necesario el permiso del obispo para poder discernir sobre la situación de una pareja.

LOS fines y propiedades del matrimonio no son cosas que se deban meter en duda. La unidad y la indisolubilidad son valores irrenunciables. Es doctrina de la tradición de la Iglesia. Se trata de entender a la gente. El matrimonio y la familia son el misterio de Dios. El hombre difícilmente lo puede comprender. El Papa Roncalli hablaba de que la Iglesia siempre debe ser reformable ante la tumba de San Pedro. La Iglesia condena el pecado, pero no los pecadores, por eso llama a la conversión. No es algo nuevo del Papa Francisco. El Papa habla del discernimiento, pero tomando en cuenta todo esto. En el capítulo sexto habla del proceso matrimonial. Aquí también se parte del discernimiento. Es necesario ver el caso de los divorciados, de los separados y de los abandonados. Para eso es necesario el discernimiento por parte de los pastores.

N. 245 el discernimiento no es del sacerdote, no puede empezarlo él solo; es de toda la Iglesia, por eso debe ir al obispo, por eso la centralidad del obispo destacada en la Reforma, quien puede seguir el proceso breve. También se destaca la figura del Metropolitano, figura perdida de la Iglesia en el segundo milenio de la historia eclesial. En el Código no dice mucho del Metropolitano. El Papa ha hablado a los obispos de estar cercanos a las parejas que están en estas circunstancias, cosa que ha escandalizado a aquellos que se creen perfectos, que se creen puros, aunque no sean puros ni perfectos. Hay quienes han llegado excomulgar a las parejas en situación irregular, mientras que el Papa ha llamado a los obispos a buscarles, a serles cercanos, a amarles, porque son hijos de la Iglesia.

El discernimiento del capítulo VI es de capacidad de caridad pastoral, distinguiendo entre caritas y amor, la caritas es mayor que el amor; lo dice San Juan, para que el pastor sepa, distinga, reconozca, pero no separe nunca, es la importancia del discernimiento. No se trata tanto de distinguir los foros, interno y externo, porque la persona es una. Se requiere de sabiduría para poder discernir. El Papa invita a buscar a estos hijos, separados, divorciados, abandonados. Le recuerda a los párrocos un dicho: menos misas, más caridad. La Eucaristía está al centro, es fuente de caridad, pero la caridad se debe vivir. Menos burócratas de decir misas y más de salir a buscar a las personas necesitadas. San Vicente de Paul decía a sus religiosos, si en el hospital alguien tiene necesidad de ti, deja la oración, deja la misa y atiende al necesitado.

N. 296. El camino de la Iglesia es el de Jesús, el de la misericordia y de la integración. El discernimiento debe distinguir, nunca separar. La doctrina que la Iglesia ha recibido del pasado, la Tradición, debe continuar. La Revelación se ha cerrado con el último de los apóstoles. El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre, sino difundir la misericordia para quien la pide con corazón sincero. La caridad verdadera siempre es inmerecida, incondicional y gratuita. Hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones y lo que las personas sufren por su situación. Este número es la quinta esencia para entender la apertura del corazón de la Iglesia para estas personas, que son millones. En el Sínodo, el sucesor de San Ambrosio, Tetamansi, habla de que quien hace el discernimiento debe ser una persona humilde. San Ambrosio decía que la Eucaristía no es sólo ápice, sino también es vía, medicina, es para los enfermos. El Papa invita a tener paciencia. La Reforma de la Iglesia es irreversible. Tres papas del siglo XVI han cambiado la Iglesia por tres siglos, Pablo IV, Pío IV y San Pío V. Los tres han gobernado la Iglesia por poco tiempo. El misal de Pío V llegó hasta el Papa Roncalli. El Papa Francisco entiende que se tiene que hacer poco a poco. El obispo es el que debe hacer el discernimiento, lentamente, para evitar el escándalo, es algo que le toca, es un encargo. El Papa es firme, pone al obispo como padre, juez, médico, no sólo administrador. El Cardenal Sistach, emerito de Barcelona, dice que para el discernimiento no se deben hacer reglas, ni el párroco ni el obispo, porque dividen. El discernimiento es vía, itinerario, bajo el Espíritu, los tiempos. El juicio debe ser objetivo e iluminado. En todas las parroquias se dan abusos para acercarse a la Eucaristía, pero se invita a nunca condenar. Mons. Pinto propone cinco criterios para el discernimiento: 1. Cierta gradualidad del procedimiento, se debe hacer a pequeños pasos. No la gradualidad de la ley, la ley es una para todos, sino la ley de la gradualidad, tomando en cuenta a la persona. 2. No dejarse llevar porque la pareja está muy cercana a la parroquia, a las actividades pastorales. 3. Una vía penitencial. 4. El obispo debe poner atención a quienes han sido abandonados. 5. El obispo en una, dos o tres veces, con el sacerdote verán cual es la situación de la pareja y por qué el deseo de querer comulgar, para poder discernir.

CIERTAMENTE es una situación difícil, porque es algo que vive toda la Iglesia, no sólo la pareja que vive en situación irregular, sino también los hijos de esa pareja. Es el caso de los niños que se preparan o hacen su primera comunión y preguntan a los padres sobre por qué ellos no se acercan. Mons. Pinto platicó un caso en Roma, en una primera comunión, el niño, al recibir la hostia, se dirigió con sus padres, que vivían en situación irregular, y les dio una partícula a cada uno. Fue algo que nadie se esperaba, pero grave, que nos dice mucho de la situación que se vive en torno a esto.

SOBRE los que quieren ser padrinos y viven en situación especial las Conferencias Episcopales deben normar, sin ser estrictas, sino con caridad pastoral.

SOBRE el comentario del Cardenal Coccopalmerio al capítulo VIII recuerda que sobre el discernimiento no se deben hacer reglas, porque se divide. Cada persona tiene su situación muy particular. Se trata que el obispo y el párroco, iluminados, puedan discernir sobre el caso particular. Es necesaria una escuela para poder discernir bien. Las reuniones de decanato pueden servir para tenerla.

Comentando el n. 305 dice que se tiene que distinguir del aspecto objetivo y el aspecto subjetivo. Aplicar la epiqueya, que es la excepción de la ley en caso particular. No podemos confundir la culpabilidad objetiva con el foro sacramental. Si bien, quien tiene una conciencia errónea no comete pecado mortal, no por eso es lo correcto.

SE debe tener en cuenta el c. 1063, dice un párroco, y Mons. Pinto también recuerda el c. 1060.

Finalmente ha anunciado Mons. Pinto que la Rota Roma pondrá Online todos estos cursos e intervenciones que ha habido sobre la Reforma y Amoris Laetitia. En la página de la Rota Romana. Se hará llegar el sitio y la información para poder aprovechar esta formación permanente.

Luis Heliodoro Salcedo Morales, Pbro. Lic.
Vicario Judicial