Jul-Ago-2017

05. Cursos de verano en SEDEC

 Nadie puede creer solo, como nadie puede vivir solo. Nadie se ha dado la fe a sí mismo, como nadie se ha dado la vida a sí mismo. El creyente que ha recibido la fe de otro, debe transmitirla a otro” (CEC 166).

Los evangelizadores y catequistas antes de salir a cumplir la misión de poner en la mente, el corazón y los labios de cada persona a Jesucristo y su mensaje de salvación, han de vivir primero en ellos mismos la experiencia del encuentro con el Señor, la opción por el evangelio como guía para la vida y el crecer como personas y creyentes al recorrer la senda del discipulado caminando junto al Maestro, alcanzando todo ello su punto culmen en una vida cotidiana de testimonio y servicio en el cumplimiento de la misión a todos encomendada por el mismo Cristo Jesús: Que a toda persona en su ambiente, contexto y situación de vida le acompañemos en su propio camino de iniciación a la vida cristiana (Cfr Mt, 28, 19).

Ante ello, urge una adecuada formación para los evangelizadores y catequistas que aborde los aspectos humanos, espirituales, intelectuales, pedagógicos, relacionales, etc. Aspectos tan estrechamente vinculados que se integran en una sola identidad, en un solo individuo, el evangelizador, el catequista, dispuesto a dar testimonio de Cristo.

La formación se realiza en el seno que vio nacer y de dónde procede todo evangelizador y catequista: la comunidad cristiana. Por ello en su proceso de formación han de prepararse para aprender a desarrollar el espíritu cristiano y comunitario en los acontecimientos propios de la vida actual de la sociedad, en ocasiones desafiante y lacerante, con escenarios pluriculturales y una diversidad de expresiones religiosas.

Una respuesta diocesana: el curso de verano

Como desde hace décadas, la Sección Diocesana de Evangelización y Catequesis (SEDEC), ofrece durante las cuatro semanas correspondientes a las vacaciones de verano, una serie de cursos y diplomados en búsqueda del crecimiento como personas, creyentes y discípulos misioneros de Jesucristo de los agentes de evangelización y catequesis.

En esta ocasión la oferta fue diversa: cursos de nivel básico y medio, destinados a todo evangelizador y catequista de base buscando proporcionarles las herramientas fundamentales para el desempeño de su misión: curso monográfico de catequesis con adultos, a través del cual se logra un acercamiento al mundo adulto y a la manera de atenderles pastoralmente; y los diplomados en: kerigma, a través del cual se accede al conocimiento de su ABCD (agentes, bases metodológicas, contenidos y destinatarios); catequesis con adolescentes, con el cual se pretende preparar agentes vocacionados a tan desatendido sector de la feligresía; catequesis especial, el desafiante mundo de la periferia existencial de la discapacidad que requiere del aprendizaje de adecuadas formas de anunciarles el evangelio.

La variedad de ofertas formativas congrego en conjunto a 298 alumnos: 258 laicos y 40 miembros de la vida consagrada; 281 provenientes de nuestra diócesis y 17 de otras diócesis del país (México, Tuxtepec, Ciudad Juárez, Nogales, Huahuapán de León, La Paz, Culiacán, Tacámbaro y Tepic). Conviene destacar que 270 de las personas inscritas eran mujeres y 29 varones, distribuidos en tres rangos de edad: 29% de 16 a 25 años, 52% de 26 a 49 y 19% mayores de 50 años.

El proceso formativo de cada uno de ellos no ha concluido, pues un evangelizador o catequista ha de capacitarse en su ser, saber y saber hacer a lo largo de todo su ministerio, pues nadie nace evangelizador o catequista, sino que se va haciendo durante su vida al seguir paso a paso a Cristo Jesús.

José Inés Flores de la Cruz, Lic.
catequesisespecial@sedecgdl.com