Ene-Feb-2014

09 Jornada de la Vida Consagrada

“Celebrando el Don de la Vida Consagrada”
Jornada Diocesana de la Vida Consagrada
Hna. Claudia Hernández Vega, HCJC (Vicaría de la Vida Consagrada)

El sábado primero de febrero del 2014, la Vicaría de Vida Consagrada celebró con los Consagrados que se reunieron en la Catedral Metropolitana la Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

La Jornada de la Vida Consagrada se inició con la celebración de la Eucaristía que presidió el Emmo. Sr. Cardenal José Francisco Robles Ortega y en la que concelebraron el Sr. Obispo Juan Humberto Gutiérrez Valencia coordinador de la Vicaría de Vida Consagrada y un gran número de sacerdotes religiosos que desarrollan su misión en esta Iglesia de Guadalajara.

Celebración Eucarística que es preparada con gran empeño y dedicación por los Consagrados que forman parte de esta Iglesia particular y entre los cuales estaban presentes miembros de Institutos de Vida Consagrada Femenina y Masculina, de Asociaciones Públicas, de Institutos Seculares, y de la Orden de Vírgenes Consagradas para celebrar con gozo y gratitud al Señor el llamado y el Don de la Vida Consagrada junto con nuestros pastores.

El Emmo. Sr. Cardenal José Francisco Robles Ortega en la homilía nos invitó a los consagrados presentes en la celebración a tener muy presente que:

Todos los carismas son un tesoro para la Iglesia del Señor, por eso el obispo reconoce este don, este regalo y tienen la misión de custodiar, de cuidar este tesoro para que se acreciente con un número mayor de vocaciones a la vida de santidad.

No hay mejor manera de celebrar el día de la Vida Consagrada que la Eucaristía misterio de comunión de todos los carismas en la Iglesia particular.

Me lleno de gozo en el Señor y suscita mi agradecimiento por la presencia y acción de tantos y variados carismas en esta Iglesia de Guadalajara.

La palabra de Dios que acabamos de escuchar nos invita a profundizar en el Don de la Vida Consagrada, con compromiso como Iglesia.   Dice El Papa Francisco en la Lumen fidei, que nosotros vamos caminando por la vida iluminados por distintas luces que nos van ayudando a reconocer el camino y a orientar nuestra vida hasta descubrir la plenitud de la luz y de la verdad que es Jesucristo. “Jesucristo es la luz que ilumina las acciones, la luz que ilumina a todo hombre”.

El consagrado y la consagrada, es aquel hombre y aquella mujer que ha descubierto en su vida la plenitud de esta luz, lo que implicó antes haberlo descubierto, haberlo conocido, haberlo amado.

Los consagrados son aquellos que descubriendo la plenitud de verdad y de luz que es Jesucristo, le han otorgado todo su ser para vivir en comunión con el: la pobreza, la castidad y la obediencia.

El consagrado, la consagrada que ha descubierto esta luz y se ha decidido a poner toda su vida, todo su ser, bajo este foco de la luz, de la verdad, que es Jesucristo, se convierte a su vez en luz, en luz para los demás; por eso la Vida Consagrada en una Iglesia particular debe de brillar con todo su esplendor en medio de las persecuciones, de las tinieblas, de la no armonía, en medio del pecado.

La Vida Consagrada debe de aparecer como una luz que brilla, que marca el horizonte, que señala el verdadero camino de realización, de la vida y no quiere decir que la vida consagrada tenga luz propia sino que sean puesto bajo esta luz que es la verdad y la plenitud de Jesucristo. Por esto la Vida Consagrada anuncia, testimonia, proclama, el señorío de Jesucristo en la vida del hombre y en la vida de la historia.

El Sr. Cardenal José Francisco Robles Ortega termino diciendo, bendigo al señor que nos permite celebrar el día de la Vida Consagrada en este signo de comunión que es la Eucaristía para que la riqueza de los carismas presentes en esta Iglesia brille cada vez más y con mayor intensidad para estimular, para imitar, para continuar la vida cristiana presente en nuestra Iglesia.