Jul-Ago-2017

09. Reunion de Provincia pastoral familiar

Crónica del Encuentro de la Pastoral Familiar de la Provincia de Guadalajara

En la cuidad de Tepatitlán se llevó a cabo el Encuentro provincial de Pastoral Familiar de esta región eclesiástica de Guadalajara del 31 de julio al 4 de agosto, con una participación de 75 miembros entre ellos 10 sacerdotes de las distintas diócesis que conforman la Provincia, siendo anfitrión la Diócesis de San Juan de los Lagos a través de su comisión CODIFAM (Comisión Diocesana de Familia), en la casa de ejercicios espirituales de las Siervas del Señor de la Misericordia. 

Teniendo por lema “La familia alegría para el mundo de hoy” inspirados en la carta del Papa Francisco como invitación para el Encuentro Mundial de las Familias en Dublín 2018, de donde se prepararon una serie de temas en torno a esta carta y profundizando la exhortación “Amoris Laetitia“. 

La realidad de nuestras familias en nuestras tierras 

Se inició con un análisis de la realidad, donde se percibía situaciones de violencia en “nuestras familias heridas, maltratadas y dominadas por la falta de amor”. El padre Antonio Angel asesor eclesiástico de la diócesis local nos fue presentando como la familia lucha por conservar su identidad ante el cambio vertiginoso de nuestra época y la tarea como pastoral familiar para prevenir o curar esas heridas. En la misma línea de la realidad aparecía una luz, esa luz que es “El amor de Dios que es un sí”, que nos presentaban nuestros hermanos de Colima, quien nos expresaban que esté amor de Dios es manifestado desde la creación del mundo y sobre todo el culmen de esta creación que es el hombre.

Esa alianza de Dios con la humanidad que en cada etapa de la historia se ha manifestado con amor y misericordia como un si sostenido. Y resaltando esa misma misericordia el Señor cura Javier Prado de la diócesis hermana de Autlan exponía esta característica de “Dios que nos hace nuevos en el amor”. Invitados a actuar con la lógica de la misericordia y una actitud de paciencia, tarea para que toda familia pueda vivir el amor; ya “que el amor es misericordioso o no es amor” para poder superar el pecado.

Situaciones reales que se viven y no podemos hacer de lado ni taparnos los ojos como el aborto, el suicidio y a la vez buscando dar una respuesta el padre Oscar Daniel Martinez MCR nos presentaba “El hombre y la mujer al servicio de la vida”; donde apreciábamos una mentalidad contraceptiva en el actualidad y, ya el papa Pablo VI como profeta de nuestro tiempo nos prevenía ya de esta situación de la anticoncepción y sus consecuencias en la encíclica “Humane Vitae”. La tarea tan urgente de la atención al suicidio, de personas especialidad para ayudar y en general la manera de favorecer la vida desde su concepción hasta su muerte natural.

Iglesia nutrida de familias formadas

Como un camino a seguir ante esta realidad, ya en el plano de iluminación o discernir con los criterios del Hijo, una encomienda del papa Francisco es tener una Iglesia y en concreto una pastoral familiar en salida, que como lo explicaba el padre Juventino González de Aguascalientes se necesita partir de una purificación de la misma pastoral, donde se percibe un desgano o desanimo que lleva a un estancamiento de procesos y personas; los equipos de pastoral familiar deben preparase humana y espiritualmente, sí es importante la formación humana e intelectual pero que no se descuide la parte espiritual en los grupos pastorales de familia tanto movimientos como parroquiales. La Iglesia debe acompañar a la familia cristiana en su camino y que estas familias se formen y sean iglesias domésticas que con solicitud pastoral vayan en búsqueda de más familias y personas en situaciones difíciles o especiales; anunciar el Evangelio de la familia y de la vida hoy. Las familias agradecen el acompañamiento de los pastores en estos apostolados.

Para poder llegar a tener esta iglesia en salida y agentes formados ocupamos de familias preparadas y matrimonios unidos de ahí que el Papa nos menciona continuamente un consejo práctico y muy sencillo para vivirlo, utilizar constantemente las palabras “Perdón, permiso y gracias” y al practicarlas frecuentemente formar en nosotros una actitud de ellas el saber perdonar, la cortesía y la gratitud. Su santidad Francisco dice a los matrimonios que no vayan a la cama estando enojados y por eso pueden utilizar estas palabras diariamente ya que no existe la familia perfecta sólo la sagrada familia de Nazaret. El matrimonio no es para sufrir así que tenemos que resaltar su belleza; nos comentaba el licenciado en derecho civil y canónico Francisco Javier Jiménez como testimonio de su matrimonio y en su trabajo en el tribunal eclesiástico de la diócesis de San Juan. Asimismo recalcaba como el Papa ratifica en “Amoris Laetitia” la doctrina del matrimonio en su unidad, indisolubilidad y belleza.

Tuvimos también la grata presencia del ordinario del lugar, la intervención de Monseñor Jorge Alberto Cavazos Arizpe, obispo de san Juan de los Lagos y responsable de la pastoral familiar a nivel provincia de Guadalajara. El señor Obispo toco el tema ¿El Evangelio de la familia y de la vida siguen siendo alegría para el mundo de hoy? Ante esto nos respondía claramente que Si, desde la creación del ser humano mencionado en el libro del Génesis, creado el hombre por amor. De ahí vemos a la persona = familia como la mejor noticia desde este momento del inicio de la humanidad. De ahí que hoy en día la familia debe levantar la mano y decir que está presente y quiere que se le respete y promueva su dignidad. De manera muy sencilla nos compartía la alegría que es ver las familias (hermanos, hijos, primos, tíos) que se juntan semanalmente para comer, platicar, rezar, jugar y sobre todo la convivencia y fraternidad que se genera. Nos motivó a seguir trabajando y luchando por la familia que sí son alegría y buena nueva para el mundo.

Una tarea ardua a realizar  

El padre Alfonso de Haro Mota oriundo de la diócesis de Tepic, ya en el campo del actuar con la fuerza del Espíritu Santo, hacía una interesante exposición de una herramienta pastoral presente en el capítulo VIII de AL, que es el “acompañar, discernir e integrar” y el agregaba aún más “acoger”. Fue desarrollando esta herramienta de toda la Iglesia ante una familia que necesita reivindicar su importancia en el tejido social tan dañado y en un cambio de época que ha traído mucha crisis de valores. Nos invitaba a acoger a toda persona, ser incluyentes, para así poder acompañar, es decir, establecer procesos que ayuden y no sólo eventos de momentos, en cuestión del discernimiento es necesario ser prudentes y evitar juicios precipitados o saber canalizar en el caso de ya no tener competencia en el asunto o poder atenderlo; todo esto nos ayudara a integrar más a las familias para que se sientan parte de la familia de la Iglesia.

Finalmente nos invitaba a tener una aplicación correcta de la exhortación sobre la familia del Papa Francisco, fruto de dos sínodos, en diálogo con el obispo de cada lugar para evitar confusiones, contradicciones o abusos.

Y así llegamos a la necesidad de “Recuperar la dignidad de la familia” donde el matrimonio de Jaime y Ninfa Covarrubias coordinadores de la sección familia de la Arquidiócesis de Guadalajara nos compartían este tema, y abordaban como en un mundo que ataca duramente la familia y la vida no hay credibilidad en las instituciones por lo que urge recuperar la confianza y la verdad, urge recuperar la dignidad de cada ser humano y así se logré el objetivo de resaltar lo valioso de la familia. Reivindicar los valores de la familia será necesario, así como los del trabajo, la educación de los hijos para ir creando una consciencia bien formada en estos valores y en su correcta escala.

Se tuvo también la valiosa intervención del Padre Felipe Miranda asesor de la pastoral juvenil de san Juan de los Lagos y de la provincia eclesiástica, quien nos hacía ver la necesidad de unir esfuerzos en esta tarea de la familia y valorar a los jóvenes en las actividades de la Iglesia y las parroquias; pero no sólo en las que impliquen acomodo o acarreo de cosas sino también aquellas que impliquen estar al frente de responsabilidades. Por parte del tribunal eclesiástico de esta misma diócesis asistió en padre Juan Manuel Ramírez López  actual vicario judicial de esa iglesia particular, quien nos compartió la relación que  debería existir entre el tribunal eclesiástico y la pastoral familiar, que es una unión en apoyo a las familias donde la pastoral familiar debe acompañar y escuchar y en su momento de que alguno de los cónyuges en situación especial solicite y se vea viable su declaración de nulidad se le asesore y canalice al tribunal de cada diócesis, de ahí que el agente de pastoral familiar deberá de estar preparado y cualificado para poder acompañar en estos casos y hasta ayudar a realizar el libelo y de ahí conectar con esta otra instancia legislativa. 

Y así fue transcurriendo la semana, pero no todo fue trabajo, tuvimos momentos de oración y la Eucaristía invitados a participar en las diferentes parroquias en “Tepa” como María Reina y madre de los campesinos, La Sagrada Familia y el santuario del Señor de la Misericordia. La alegría de momentos de convivencia en descansos, en espacios de compartir los temas, el diálogo en torno al Obispo Jorge Alberto nos ayudó mucho a seguir consolidando lazos de amistad y sentirnos como en casa, en familia. 

La alegría de familia característica del encuentro 

Llegando a su término el viernes 4 de agosto tomando acuerdos para el trabajo pastoral familiar de la provincia de Guadalajara y de cada diócesis; eligiendo la próxima sede de este encuentro en la diócesis de Aguascalientes quien con alegría nos recibirá el próximo año y agradeciendo a la diócesis de san Juan que nos recibió con mucha hospitalidad en esta ocasión.

Nuestra Iglesia de Guadalajara sigue teniendo como periferia existencial la familia, los jóvenes y el tejido social; nos sigue urgiendo la tarea pastoral hacia las familias y desde las familias, donde ellas sean sujetos activos de la evangelización acompañados siempre por sus sacerdotes para dar una respuesta a nuestra sociedad y así poder decir con fuerza que ¡La Familia SI sigue siendo alegría para el mundo de hoy! 

Eduardo Pajarito González, Pbro. 
Asesor Diocesano de la Sección Familia
Pastoral Familiar