Mar-Abr-2017

11.- Comisión de Organismos Laicales

Hace poco más de 4 años, al interior de la Comisión de Organismos Laicales Eclesiales (C.O.L.E.) de nuestra Arquidiócesis de Guadalajara, se dibujaba cada vez más clara una tarea que atender. El Espíritu del Señor suscitaba en los corazones la presencia de una necesidad a la cual dar respuesta: la formación integral y permanente tanto del clero como de los laicos.

Había un llamado que se confirmaba en la vida:

  • El llamado permanente de Cristo Jesús: “Ven a trabajar a mi viña”.
  • El llamado de la Iglesia: Evangelii Nuntiandi, Gaudium, Documento de Aparecida, Evangelii Gaudium…
  • Las realidades y retos identificados en la Asamblea Diocesana 2013.
  • El proceso del VI Plan Diocesano de Pastoral, hacer vida su objetivo y sus 7 líneas de acción pastoral.

A raíz de ello, se inició una consulta formal entre asistentes eclesiásticos y coordinadores diocesanos de Organismos Laicales para identificar necesidades de formación, perfil ideal del laico, recursos posibles para iniciar… identificar todos aquellos elementos que colaboren a formar un laico capaz de asumir su responsabilidad como constructor de la historia.

Por un lado se buscaba confirmar y clarificar la necesidad que era cada día mas evidente y así mismo explorar los ”cómos” en cuanto al camino a seguir.

Vivíamos entonces –como ahora, una realidad compleja. Un contexto que es necesario conocer y reconocer dado que es el lugar y el tiempo donde Dios nos ha llamado a servirle. Un entorno donde el mal hace tanto ruido que amedrenta. Donde aunque también suceden cosas buenas, las malas siguen avanzando. Una realidad que se abrió a condiciones y leyes que favorecen actitudes y hechos que van no sólo contra la Iglesia Católica, sino contra instituciones tan importantes como la familia, base para la subsistencia de la sociedad.

Cada vez más entre nosotros, la presencia de organizaciones que bajo el espíritu de igualdad y diversidad atentan contra la dignidad de la persona, contra valores y principios irrenunciables y no negociables del Evangelio.

Inmersos en una economía que sigue generando una gran población de personas en grandes carencias desde lo más básico. Ambientes con fuerte violencia e inseguridad que obstaculizan el sano desarrollo y madurez de las personas. Y por supuesto, los ataques constantes contra la vida.

En el discernimiento de todos los signos que se hacían evidentes, con los aportes de todas las personas involucradas en la consulta y con el trabajo de la C.O.L.E., se dio inicio a un proyecto formativo: Teníamos un claro llamado hacia la Nueva Evangelización y a ser respuesta eficaz a los tiempos. Colaborar en la preparación adecuada y permanente de nuestros laicos, para que, tras el encuentro con Cristo y la conversión, se anuncie con la vida el Evangelio y seamos colaboradores activos en la construcción del Reino de Dios.

Así surge el Instituto de Formación Integral y Permanente de Laicos para la Nueva Evangelización de la Arquidiócesis de Guadalajara (IFL). Como respuesta a la necesidad de formación integral y permanente de los laicos acompañando en un itinerario formativo que les aporte herramientas ante los desafíos actuales, que aporte elementos para realizar las tareas que implica la Nueva Evangelización, propiciar procesos que ayuden a unir la fe y la vida, para que vivan plenamente su fuerza laical e impregnen los ambientes con una cultura del encuentro que manifieste en la vida a Cristo. El IFL nace en una arquidiócesis que es bendecida con la labor extraordinaria de varios Institutos especializados, que al paso de los años han dejado una huella muy valiosa en catequesis, Biblia, teología, entre otros. El IFL busca sumar a esos esfuerzos con una especialización distinta que complemente. Con un acento pedagógico que promueve llevar a la vida las enseñanzas de Cristo en un ambiente de comunión y participación.

Todos los aportes son necesarios en esta tarea tan importante que como Iglesia tenemos.

Así iniciaron las primeras reuniones. En un encuentro con el Pastor a inicios de 2014 se integró el primer equipo de trabajo.

Aproximadamente 25 personas entre sacerdotes y laicos de espiritualidades diversas y la asesoría académica de la Univa.

Esas primeras reuniones las recuerdo como un tesoro. Ya desde ahí, Dios nos daba muestras de su compañía en un camino que no imaginábamos aún cuan complejo sería. La “inocencia” respecto del camino que nos aguardaba nos ayudó a perseverar en nuestros esfuerzos. Conforme íbamos trabajando juntos, nos integrábamos mejor.

Cada uno nos alineábamos a un proyecto que tomaba forma y fondo y poníamos a disposición con generosidad los pocos o muchos dones que Dios había regalado a cada uno. Fueron momentos interesantes, complejos, llenos de desafíos… Pero también momentos de mucha oración pues era claro que necesitábamos ahí la presencia del Espíritu Santo. Y así lo vivimos, aquella Torre de Babel donde cada uno hablaba desde su espiritualidad como algo muy bueno o indispensable en los ingredientes de este nuevo instituto, el Espíritu Santo dócilmente movía los corazones para aprender a trabajar en comunión y participación. Un arte en el que todavía perseveramos día a día.

Gradualmente se construían los ejes principales:

  • Llevar a la vida cotidiana el llamado de Aparecida (DA),
  • Responder a las 7 líneas del acción del VI Plan Diocesano de Pastoral,
  • Integrar un estilo pedagógico que propicie la formación integral de personas, para que puedan ser parte activa en la Nueva Evangelización

Una vez esbozada la concepción inicial, se dio la primera estructura, dos equipos de trabajo: uno administrativo y otro pedagógico. Conforme el proyecto se integraba más claramente, se fue conformando también la estructura operativa y académica.

También la definición de los espacios físicos en donde se llevaría a cabo el proyecto.

Así se establecen cuatro sedes, ubicadas en distintos puntos de la cuidad.

Como resultado de la planeación estratégica, se exploró a la luz de la fe práctica en la divina providencia, la identidad que el Instituto tendría:

  • Misión Formar integral y permanentemente a los laicos, para que sean discípulos misioneros, luz, sal y fermento en la iglesia y el mundo, mediante la espiritualidad de comunión y participación.
  • Visión Ser una institución referencial para la formación de laicos, que desarrolla lideres discípulos misioneros que proclamen y vivan el Reino de Dios en las realidades temporales de la sociedad (cultura, educación, política, economía…)
  • Apoyados en los Valores de Solidaridad y subsidiaridad; testimonio de fe y alegría de servir; valentía, generosidad, comunión, humildad y caridad.
  • Con el Objetivo General Crear centros de formación de laicos discípulos misioneros, por medio de un modelo educativo que desarrolle en forma integral y permanente la dimensión humana comunitaria, espiritual, intelectual social y pastoral misionera de la vocación para la Nueva evangelización en el contexto contemporáneo.
  • Apoyados en un itinerario formativo que reconoce la naturaleza dinámica de la persona y la transformación que Jesús Maestro quiere regalar con su gracia. Unido al método de Ver, Juzgar y Actuar.

El mapa curricular en la primera fase del Instituto se compone de 3 Diplomados seriados. Son Diplomados en Liderazgo para la Nueva evangelización. Actualmente tenemos dos generaciones graduadas de Diplomado 1 y en curso una generación de Diplomado 1 y la primera de Diplomado 2.

En nuestros egresados, en sus vivencias, los proyectos que han puesto en marcha como resultado de su participación en el Diplomado, vemos que Dios se hace presente.

Es Él quien bendice y hace fecundo el trabajo que como equipo, en lo humano, aportamos. Estamos llenos de gratitud por la oportunidad de ser parte de este Instituto, por poner al servicio de Dios lo que Él mismo nos ha regalado, por darnos cuenta y asumir que en cada don se nos ha dado también una tarea.

Seguimos construyendo el Instituto, perseverando para consolidar. Para 2018 proyectamos la apertura por primera vez del Diplomado 3, con lo que se completaría la primera fase.

Estamos ahora en proceso de valoración de tener una sede con base en un decanato.

Es probable que eso se concrete durante este mismo año. Seguimos en el discernimiento, atentos a las voces de Dios y los signos de los tiempos.

Vivir la experiencia formativa y pedagógica al interior del Instituto ha sido un regalo.

Una labor apostólica donde acudimos a dar y, cada día, Dios nos da mas a nosotros. “Si bien esta misión nos reclama una entrega generosa, sería un error entenderla como una heroica tarea personal, ya que la obra es ante todo de Él, más allá de lo que podamos descubrir y entender”.

La dinámica de convivencia y trabajo, el espíritu de comunión y participación que trabajamos por conquistar cada día, los vínculos entre los equipos directivos, administrativo, formadores y alumnos es una luz de esperanza para todos, un motor para decir desde el corazón que nuestro lema es posible: formar en comunión para evangelizar el mundo.

Mtra. Denisse María Arana Escobar
Directora General del IFL