Mar-Abr-2017

17.- Renovación de las estructuras

A continuación les ofrecemos la iluminación que brindó el Pbro. Dr. José Marcos Castellón Pérez en la pasada reunión conjunta del 19 de abril de 2017, en la cual se tuvo como objetivo particular el compartir y enriquecer el Ante-proyecto para la V Asamblea Diocesana de Pastoral. La iluminación impartida por el Pbro. José Marcos, nos ofrece una profunda reflexión para la revisión de nuestras estructuras eclesiales, considerando el Magisterio del Papa Francisco en su documento programático Evangelii Gaudium, y que en adelante citaremos como EG.

RENOVACIÓN DE ESTRUTURAS

La Iglesia de Guadalajara está en camino para ser semilla del Reino de Dios. El proceso pastoral que se ha emprendido, en sintonía con la Nueva Evangelización, se ha propuesto pasar de una Iglesia de conservación a una Iglesia de audacia misionera para llegar a ser en el mundo sacramento universal de salvación, es decir, presencia sacramental de Cristo. Esto exige de todos, especialmente de los agentes de pastoral, una conversión personal y pastoral.

La conversión, actitud de permanente salida

La conversión implica precisamente una actitud de permanente salida, de dejar la comodidad de lo que se ha logrado o “del cómodo criterio pastoral del ‘siempre se ha hecho así’” (EG 33), para lanzarse al plus que suscita la esperanza escatológica. Por ello, es importante que reflexionemos en qué paso estamos de nuestro caminar, tener mucha claridad en el horizonte del Reino de Dios que orienta todo el camino, y mucha valentía y audacia para asumir el siguiente paso que hemos de dar en la próxima Asamblea Diocesana de Pastoral.

La identidad de la Iglesia: misterio de comunión y participación

En la claridad que se impone en el proceso no debemos perder de vista nuestra identidad como Iglesia. El Concilio Vaticano II y el Magisterio Latinoamericano nos han iluminado sobre el ser y quehacer de la Iglesia como misterio de comunión y participación. En este sentido, hemos de reconocer que poco a poco estamos empoderándonos del método y la metodología de comunión y participación.

En la tercera Asamblea se nos pidió a la conversión personal al invitarnos a ser promotores y animadores del proceso pastoral.

Nuestro proceso pastoral nos está urgiendo pues “un proceso decidido de discernimiento, purificación y reforma” (EG 30) ¿No será hora de que nos planteemos la revisión de las estructuras pastorales diocesanas?

La razón de ser de las estructuras eclesiásticas

La génesis de las estructuras eclesiásticas es garantizar la permanencia y la organización de un carisma que el Espíritu suscita en determinados momentos de la historia y que conviene que permanezcan para facilitar la acción evangelizadora. Sin embargo, si no se confrontan permanentemente con el Evangelio y con el carisma fundacional que las anime, las sostenga y las juzgue, pronto la estructura ahoga al Espíritu y se puede transformar, desgraciadamente, en un obstáculo o en una rémora para la misión de la Iglesia. Al respecto nos dice el Papa Francisco:

Hay estructuras eclesiales que pueden llegar a condicionar un dinamismo evangelizador” (EG 26).

Por tanto, la revisión y la consiguiente renovación de estructuras, si fuera necesaria esa renovación, es una exigencia de la conversión pastoral, lo que supone una gran madurez espiritual y un espíritu generoso, y debe hacerse “sin prohibiciones ni miedos” (EG 33).

Criterios de discernimiento para revisar las estructuras eclesiásticas 

Los criterios de discernimiento para revisar las estructuras eclesiales nos los da el Papa Francisco cuando afirma que:

La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convocó a su amistad” (EG 27).

Más adelante, cuando el Papa habla de la parroquia como estructura fundamental de Iglesia, que también debe revisarse y renovarse, reafirma como criterio de discernimiento, el que todas las demás estructuras e instituciones eclesiásticas están en función de la parroquia.

Otro criterio de discernimiento importante para el Papa, encomendado casi como tarea peculiar del obispo, es la capacidad de las estructuras de alentar y procurar la participación y la capacidad de diálogo; en nuestro lenguaje pastoral propio hablaríamos de articulación (dentro de la misma estructura) y de vinculación (con otras estructuras), a fin de lograr una pastoral orgánica y de conjunto. Sin duda, las estructuras eclesiales también deben ser revisadas desde la identidad misionera de la Iglesia, por ello, es importante tener como criterio la capacidad de salida misionera, ya que “una excesiva centralización, más que ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera” (EG 32).

Estructuras pastorales en nuestra Arquidiócesis 

Las estructuras pastorales en la Iglesia de Guadalajara son:

  • De la pastoral territorial: la parroquia (con sus pequeñas comunidades), el decanato y la vicaría episcopal.
  • De la pastoral funcional: las comisiones, sus secciones y departamentos.
  • La vicaría episcopal de pastoral como catalizador de toda acción pastoral.

Y se formula la siguiente pregunta: ¿Habría otras estructuras en nuestra Arquidiócesis?

Y para concluir esta iluminación se brinda a continuación una serie de preguntas que ayudan para adentrarnos a una profunda revisión de nuestras estructuras.

Preguntas para profundizar en una auténtica revisión de nuestras estructuras:

  • ¿En nuestras estructuras, nos hemos conformado al criterio “siempre se ha hecho así? ¿Tenemos miedo a la renovación? ¿Permitimos la crítica sana?
  • ¿Qué tan misioneras son nuestras estructuras pastorales? ¿En qué lo podemos constatar?
  • ¿Nuestras estructuras son abiertas, es decir, se promueven a todos sus integrantes aunque sean laicos? ¿Son eclesiales o más clericales? ¿Son cotos de poder? ¿Se invita a personas capacitadas o se sigue el criterio del nepotismo?
  • ¿Las estructuras diocesanas son misioneras? ¿Existe la audacia misionera? ¿Ya hemos llegado a las periferias más difíciles? O ¿nos hemos acomodado a nuestro status? ¿Ya estamos cansados?
  • ¿Tenemos siempre claro que el punto de partida y de llegada de nuestras estructuras es la parroquia? ¿Servimos a la parroquia o nos servimos de ella?
  • ¿Qué tanto vivimos la espiritualidad de comunión, expresada en la articulación y la vinculación de nuestras estructuras?
  • ¿Somos una Iglesia con estructuras centralistas o una Iglesia más comunión de ministerios y servicios? ¿Las decisiones son consensuadas o las dicta la cabeza de la estructura? ¿Hemos formado equipos y sabemos trabajar en equipo?

José Marcos Castellón Pérez, Pbro. Dr. Lic.