Acontecimientos Diocesanos

470 ANIVERSARIO de nuestra Arquidiócesis, tiempo de Renovar Estructuras

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Pbro. Lic.  Armando González Escoto

EL pasado 13 de julio la Arquidiócesis de Guadalajara cumplió 470 años de haber sido fundada. Quince días antes había tenido lugar la VI asamblea de pastoral cuyo objetivo era “sustentar la renovación de las estructuras diocesanas, a la luz de la reflexión eclesiológica, para que nuestro pueblo en Cristo tenga vida”.

EN efecto, renovar las estructuras diocesanas forma parte de las metas del actual plan diocesano de pastoral, que muy acertadamente conserva vigente el gran proyecto de Aparecida, que lanzó dos propuestas esenciales sin fecha de caducidad: trabajar para que nuestro pueblo en Cristo tenga vida, para lo cual se hace indispensable poner a la Iglesia en un estado de misión permanente.

EVIDENTEMENTE  las estructuras son un reflejo de la visión que se tenga de la Iglesia y de la realidad, de manera que si la visión no cambia tampoco pueden cambiar las estructuras. La estructura de la Iglesia primitiva fue extraordinariamente dinámica, razón por la cual también lo fueron sus estructuras; en parte esto se debía a que la realidad que enfrentaban era igualmente acelerada y cambiante. No era lo mismo predicar el Evangelio en Israel que hacerlo en Egipto, Grecia, o en la capital del imperio romano. Existían desde el principio las pequeñas comunidad donde los creyentes alimentaban su fe por medio de la fraternidad, la palabra y la Eucaristía, pero la acción misional no estaba circunscrita a territorios ni físicos ni existenciales, toda vez que ese tipo de demarcaciones geográficas todavía no existían, la realidad no los permitía.

EN el momento presente la realidad nuevamente se ha acelerado, y de tal manera, que los escenarios sobre los cuales se puede hacer hoy una previsión, suelen cambiar antes de que dicha previsión esté formalmente concluida. Los territorios parroquiales han sido ampliamente rebasados, convirtiéndolos en dormitorios o en asilos, sobre todo en las zonas metropolitanas, de manera tal que los espacios donde la gente vive, actúa y se relaciona, son ya de otro tipo y carácter. El espacio cibernético y las redes sociales son esos nuevos territorios. Físicamente los centros históricos han sido rebasados por los centros comerciales, dejando atrás el exitoso programa de urbanismo misional de la época virreinal. Los clubes deportivos, los antros y las nuevas “tribus” sociales son también nuevos territorios, si bien menos amplios e integrales que los que se dan en las plazas comerciales.

DURANTE la VI asamblea se habló también de superar la autorreferencialidad eclesiástica, fuente del clericalismo y del narcisismo religioso, asunto delicado ya que la referencia a la Iglesia es la referencia a la misma Encarnación. No podemos ser una Iglesia meramente invisible, ni tampoco una Iglesia cerrada en sí misma, dedicada a recordar sus glorias pasadas, se hace necesario establecer los equilibrios para evitar pasar de un extremo a otro.

LO cierto es que, hasta el momento actual, no hemos sido capaces de revertir los graves retrocesos que ha vivido la comunidad católica de Guadalajara y que desde la década de los años ochenta del siglo pasado se han hecho cada vez más ostensibles.