Acontecimientos Diocesanos

Adiós al Señor Cura Dávalos, PASTOR de pastores

 FB_IMG_1513296483967El ex Rector del Seminario de Guadalajara y quien fungía como Párroco de la comunidad de Santo Santiago Apóstol, en Tonalá, Alfredo Dávalos Rodríguez, falleció la madrugada del 12 de Diciembre a causa de un derrame cerebral, confirmó la Arquidiócesis de Guadalajara.

Seminarista Vicente Leal Zacarías

EL día 12 de diciembre en el cual se celebra a la Santísima Virgen de Guadalupe, patrona de México y emperatriz de la Américas; el Seminario Mayor de Guadalajara estaba en la celebración eucarística presidida por su vicerrector, el padre José Guadalupe Miranda, quien diera el aviso a los seminaristas que el festejo por su cumpleaños se suprimiría pues al día siguiente, el 13 de diciembre, a las 12 del día se llevaría a cabo la Misa de Exequias del quien por varios años fuera rector de esta magna Institución de formación sacerdotal. Así pues, transcurridas las horas, y en tinte de peregrinación, pues ya se había tenido la celebración eucarística en su última parroquia: Santiago Apóstol, en el municipio de Tonalá, llegó el cuerpo de Monseñor Alfredo Dávalos pasadas las 12 del mediodía, al Seminario Mayor, La escultura del Sagrado Corazón de Jesús que se sitúa en el centro de este plantel levítico, lo recibió con los brazos abiertos, en este lugar solamente permaneció más de una hora, lo que duró la Santa Misa, para después seguir su camino hacia su tierra natal, Tala, Jal.

LA Eucaristía comenzó a las 12:15 horas, con la asistencia de más de 100 sacerdotes, cuatro obispos, a saber: el Eminentísimo señor Cardenal José Francisco Robles, quien presidió la Misa de exequias, el señor obispo auxiliar de Guadalajara, Don Juan Humberto Gutiérrez Valencia, el obispo de Zamora, Don Javier Navarro y el arzobispo emérito de León, Don José Guadalupe Martín Rábago.

LA Schola cantorum del seminario mayor de Guadalajara acompañó la celebración eucarística ejecutando la obra magistral de la “Misa de Requiem” de Perosi. Dentro de los asistentes, también se hicieron presentes algunas comunidades religiosas de la rama femenil, y al parecer también familiares y fieles que acompañaban los restos del padre Dávalos. El cuerpo del padre Dávalos fue trasladado hasta el presbiterio por 6 seminaristas de Teología, quienes lo depositaron a ras de suelo. Antes del canto del “Señor ten piedad”, precedidas por moniciones y oraciones fueron puestos sobre el ataúd una casulla dorada y el libro de los Evangelios; anteriormente ya había sido encendido, con sus correspondientes el Cirio Pascual.  El señor Cardenal enfatizó en su homilía las virtudes que distinguieron al monseñor Alfredo, pues había convivido con él 3 años cuando estaban estudiando en la ciudad eterna de Roma. Las actitudes que sobresalieron fueron: amor a la Iglesia, amor a su vocación, un equilibrio emocional, rectitud y sencillez.

EL desarrollo de la celebración eucarística fue consciente y participativa. Al finalizar la Misa, no se hicieron las “últimas recomendaciones” prescritas por el ritual litúrgico, ni se dio la “bendición final” por parte del celebrante, pues aún quedaba la celebración de otra Eucaristía, en la cual, después de ella se llevaría a cabo lo señalado. La procesión de salida la encabezó la cruz alta y los ciriales, luego el cuerpo del padre Dávalos, llevado en hombros por los seminaristas anteriormente asignados, le siguieron el celebrante y los con-celebrantes, y posteriormente,  los demás fieles. Fue puesto en su carroza negra y partió para el lugar donde viera la luz primero y ahora lo recibía con los brazos abiertos.