Proceso Diocesano

AGENTES DE PASTORAL AL SERVICIO DEL REINO.

En la II Asamblea de Pastoral.

El Seminario Menor abrió sus brazos para recibir a La Asamblea Diocesana en esta bella mañana del 25 de junio de 2014, aún recientes las muestras, los perfumes y los signos eucarísticos de la fiesta del Corpus, la tarde previa. Casa bendecida y agradecida por la celebración de sus 50 años. “50 años de dar frutos”

Desde las nueve fueron llegando los agentes convocados y elegidos para esta alta misión. Los inmensos y resplandecientes corredores se llenaron de animación y vitalidad: Los sacerdotes de distintos lugares de la diócesis y sus laicos colmados de entusiasmo e ilusiones. Podía establecerse un promedio de 400 convocados.

Los hijos predilectos de esta familia diocesano, los noveles seminaristas, en los distintos puntos de servicio y atención, brindaban una alegre y gustosa acogida a tan especiales y apostólicos romeros.

La venerable y sin igual capilla fue el centro de la primera congregación para abrir los trabajos de esta Asamblea Diocesana. Lugar privilegiado, hora bendita: los recién llegados, experimentados labriegos de la Viña, los de mediana edad y los más jóvenes, todos postrados ante su Divina Majestad.

Previamente el Emmo. Señor Cardenal dio la bienvenida a la Asamblea. Como celoso pastor fue marcando el objetivo y las actitudes necesarias para esta encomienda apostólica, ingente tarea, trascendental coyuntura. No es a nombre personal, somos portadores de la representatividad diocesana, invitados a vivir con responsabilidad esta hora de búsqueda de lo que Dios quiere para nuestra Iglesia Particular. Habrá algunos sacerdotes o agentes que prefieran no moverle, seguir haciendo lo mismo, pero no podemos ignorar que la realidad está cambiando vertiginosamente y nos interpela y nos exige respuestas concretas.

Es vital la participación activa: Saber decir y saber escuchar, hablar y comprometernos con todo el corazón. El Pastor quiere escuchar a todos, no sólo a algunos que le acaricien los oídos. No es atender a las estructuras, a la organización externa, lo importante es el sueño misionero de llegar a todos, como se manifiesta en E. G. no. 31. Por eso el Señor Cardenal invitaba a estar inmersos en el proceso, en la Asamblea, participar totalmente sin escapadas. El Pastor pidió a los agentes generosidad y responsabilidad en su participación. El panorama se funda en el Concilio Vaticano II que pide volver a las fuentes, a los cimientos del Reino que Cristo estableció.

No se buscan reformas superficiales, sino reformar nuestro interior. Buscar los valores del Reino, ir al fondo. E. G. 49. Salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo, nos pide el Papa Francisco. Hemos de ofrecer a todos la alegría en la fe. E.G. 11. Aparecida está en la inspiración de estos trabajos pastorales.

TODO INICIA CON EL ENCUENTRO PERSONAL CON CRISTO.

Esta Asamblea Diocesana debe ser un encuentro personal con Cristo que nos espera con los brazos abiertos. Hoy debemos vivir esta experiencia de encuentro con Jesucristo. E.G. 3.

Este proceso pastoral quiere transformar con el Evangelio, vivir la comunión con Dios y entre los hermanos. Luego se vivió un momento trascendente de encuentro con el Evangelio, “que sean uno”.

VER CON LOS OJOS DEL PADRE.

La Vicaría de Pastoral preparó en forma diligente y minuciosa los procedimientos y la logística para un desarrollo eficaz de este encuentro.

En este primer momento  se buscó ubicar la Asamblea en el proceso del VI Plan Orgánico Diocesano de Pastoral, a fin de establecer los retos que nos presenta.

EL PLAN VIVO Y PRESENTE.

El Plan vive y late en este auditorio por nuestra presencia, por nuestra actividad. Monseñor Rafael Hernández, Secretario Ejecutivo de la Vicaría de Pastoral, contextualizaba los trabajos. El Dr. Pbro. Marcos Castellón explicaba el momento en que nos encontramos, diciendo que estamos en pleno proceso del Plan, el libro vendrá oportunamente. El Lic. Arnold Jiménez y el señor cura Vicente Ortega, daban las indicaciones para el trabajo por grupos. Los diligentes alumnos del Seminario encabezaban la marcha de los distintos equipos para llevarlos a 30 lugares claves de esta amplia casa, para, ahora sí, escuchar la voz de todo el pueblo de Dios. Estos momentos llegan al auténtico palpitar del Pueblo de Dios, un coordinador, un decano, de entre los 53 que cubren la geografía eclesial de Guadalajara, fue hilando el sentir de estos católicos para descubrir los retos, los vacíos, las demandas de nuestras tareas pastorales. De treinta equipos se hicieron diez sub-plenarios para enfocar las aportaciones de todos y escuchar los acentos de las propuestas. Así fue durante esta primera mañana, florecida de encuentros, saludos, felicitaciones de tantos sacerdotes, laicos y religiosos y religiosas de nuestra familia diocesana. Por la tarde se dieron a conocer los retos de toda la Asamblea. Fueron 27 riquísimas aportaciones que nos piden pronta y eficaz atención.

Luego se regresó a trabajar por equipos. Ahora se tomaron las aportaciones de la Vicarias y de las Comisiones diocesanas, manejando las metas que llegaron a la Vicaría de Pastoral, para descubrir valores, con el fin de escuchar todo el sentir de la base eclesial y popular. Igualmente se fue a los subplenarios para condensar y discernir las aportaciones.

Se estaba terminando el primer día de labores. El Señor Obispo Leopoldo González, antes de despedir a todos, los felicitaba e insistía como La Palabra de Dios es el tema Fontal de la Pastoral.

JUEVES 26 DE JUNIO.

Vital arcoíris pastoral de sacerdotes apostólicos, laicos generosos, alegres religiosas y destacados religiosos llenaba, nuevamente este nido de anhelos evangélicos. Primero en la capilla, esta muchedumbre parecía apiñarse en torno al Señor como ayer en Tiberíades, como auténticos discípulos misioneros, ahora en nuestra latitud diocesana. Luego de la oración, se pasó al auditorio para conocer el resultado de los subplenarios sobre los valores. Fueron más de 20 aportaciones que se agruparon en Espiritualidad de comunión, Encuentro con Cristo vivo, Formación, Alegría y Participación. Así se levantaba la voz desde todas nuestras más de 500 parroquias de la pastoral territorial y las Comisiones de la Pastoral funcional.

JUZGAR CON LOS CRITERIOS DEL HIJO.

Los corredores, las divisiones, el auditorio se iluminaron de alegría con la presencia de este Pastor tan querido, el Excmo. Señor Arzobispo don José Guadalupe Martín Rábago y, que hace 50 años vivió el estreno de esta casa.

El fin de este segundo momento metodológico fue: Iluminar nuestro proceso de pastoral con la mística de la espiritualidad de comunión, para asumir las exigencias que de ella surgen. Guiarían el momento el sr. Cura Cándido Ojeda y el sr. Cura Lic. Gerardo Jiménez.

DECÍAMOS AYER…

Parece que nuevamente se realizaba ese ejemplar retorno. El apreciado maestro de tantos sacerdotes, ahora, nuevamente tomaba la palabra para iluminar el caminar de esta diócesis en su proceso pastoral.

Decía Monseñor Rábago que muchos planes cuidan solamente el aspecto estructural y técnico, dejando a un lado lo interior, la espiritualidad, la santidad tan esencial y necesaria. Algo que parece venir desde algunas aplicaciones parciales de Vaticano II. Se puede programar la santidad, afirmaba apoyado en San Juan Pablo II. El Papa Francisco ha insistido en que la Iglesia debe hablar menos de sí y más de Dios y de Cristo. Ir a la dimensión interna. La Iglesia es Cuerpo de Cristo, y debe hablar más de Cristo crucificado. Ella es sacramento de comunión con Dios y con los hombres.

En momentos cruciales de la historia los Santos han sido fuente de renovación, como en los albores del medioevo, con el Papa Inocencio III, cuando la Iglesia sufría por la invasión del poder temporal, es cuando surge el pobrecillo de Asís y muchos otros santos. En el Siglo XVI, en tiempo de la reforma, viene otra generación de grandes hombres de Dios, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa, San Juan de la Cruz. En este momento dramático que vive la Iglesia han venido los santos Papas Juan XXIII y Juan Pablo II.  A lo largo de la historia hay grandes santos anónimos, que están ahí frente a nosotros en el pueblo de Dios. Muchos laicos comprometidos.

Hay fortalezas y debilidades en algunos planes.

Lo bueno es que el plan unifica acciones, evita acciones paralelas, individualistas. Debe buscarse un plan participativo. Aparecida menciona como los resultados de algunos planes no son satisfactorios porque se enfocan solamente a la reforma y planeación de estructuras. Falta la formación en la espiritualidad para los agentes pues ese es el humus donde crece la pastoral. Algunos programas no tocan el corazón para la conversión personal y pastoral. Hay resistencia al cambio y apatía en los agentes porque no se toca el corazón, falta el encuentro con Cristo.

El plan puede no ser el mejor, pero ha de ser asumido por todos, es donde entra la humildad y la conversión. Muchos planes adolecen de espiritualidad de comunión, en donde el Espíritu unifica la diversidad de dones. Este espíritu no descarta la creatividad. Se trata de hacer de la Iglesia casa y escuela de comunión. Aplicar a nuestra vida diocesana el misterio de la S. Trinidad. Ver al hermano para compartir no para competir. Ver en él alguien que me pertenece. Resaltar en el otro las cualidades, dar espacio al hermano, no a la competitividad, al grupismo y a la envidia.  No hagamos de los planes medios sin alma, máscaras de la superficialidad. No hagamos planes de generales derrotados. Toda acción pastoral debe centrarse en la fuerza del Resucitado.

IDEAS FUERZA Y EXIGENCIAS.

De nuevo, se fue a los 30 equipos para descubrir lo que Dios nos pide ante esta iluminación tan oportuna. Luego se pasó a los subplenarios para recoger las aportaciones y discernir sobre ellas. Al empezar la tarde se presentaron los resultados de los diez subplenarios en 24 exigencias. Donde se resaltaban La conversión personal y pastoral permanente. El encuentro con Cristo vivo. La Espiritualidad de Comunión y la Santidad de vida.

TERCER MOMENTO.

Discernir y asumir las líneas comunes del VI Plan Orgánico Diocesano de Pastoral.

El Señor cura Juan Manuel González, clarificó los términos para este gran momento de participación, considerar los retos, ver las exigencias y los valores y de ahí formular dos líneas comunes. Estamos ya en la tarde del jueves 26. Los equipos hicieron su discernimiento y así  terminaba este segundo día de labores.

VIERNES 27 DE JUNIO.

Ahora, después de la oración, (bien dirigida por Fray Lázaro, sr. Cura Luis Llamas y P. Eduardo Vargas), se invitó a pasar a los subplenarios para discernir las aportaciones de los 30 equipos. Que cada mesa elija dos líneas comunes. Los secretarios fueron a hacer el vaciado y mientras la comunidad vivió un momento de gran animación.

Monseñor Rafael Hernández condujo el plenario para la presentación de las diez mesas. Los resultados fueron:

Espiritualidad de Comunión.

Encuentro con Cristo a través del kerigma.

Formación integral y permanente y conversión.

Los procesos.

Conversión personal y pastoral.

El Señor Cardenal pasó al frente para dirigir este momento culminante. Oportunamente tuvo a bien hacer una precisión que si bien es muy importante el aspecto espiritual e interior de la Iglesia, como se vio en el tema, no debemos descuidar la organización, la unidad de los agentes y la programación de actividades, no se debe ir a extremismos. Luego hizo los comentarios pertinentes y dio la palabra a buen número de agentes para comentar los resultados. Finalmente consultó a la Asamblea sobre si se delega a un equipo especial la redacción final de estos resultados, todos apoyaron la propuesta levantando su mano.

LA VOZ DE LOS OBISPOS.

Pasaron al frente el Señor Cardenal, los obispos auxiliares, J. Trinidad González, Juan Gutiérrez y Leopoldo González. También fue invitado al presídium el P. Arturo Martín del Campo por su gran experiencia en los procesos diocesanos. Cada uno apoyó con todo el entusiasmo el desarrollo de la Asamblea felicitando a tantos agentes que han acudido a cumplir este gran deber de representar a sus hermanos y  colaborar para descubrir la voluntad de Dios en el trabajo pastoral. Se puede decir que ya estaban logrados los frutos de esta II gran Asamblea Diocesana de Pastoral.

CUARTO MOMENTO.

Celebración festiva. Agradecer a Dios y pedir, por intercesión de la Virgen de Zapopan, se lleve a buen fin el trabajo realizado en la Asamblea.

A las doce y media de este viernes 27 de junio de 2014, ya se encontraba a la puerta del Seminario, llena de solicitud y cariño, la imagen de la Virgen de Zapopan, el gran patio de los naranjos se llenó de cantos, de alabanzas, el corredor poniente, apenas contenía a los agentes que acompañaban la solemne procesión. Al fin en la capilla se congregaron todos los hijos privilegiados y elegidos de esta Asamblea.

DIA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.

Con todo el amor que eso significa, el amor de Dios que se manifiesta en Cristo Jesús, a través de su corazón herido, donde fuimos engendrados al amor eterno de Dios.

No podía ser mejor el cierre de esta jornada eclesial. El Señor Cardenal fue exponiendo el sentido de este amor maravilloso. Al final se entonó la Salve a la Virgen y todos recibieron su singular bendición.

La Asamblea estaba llegando a feliz puerto.

EL ENVIÓ.

Un momento maravilloso, el Señor Cardenal, en voces bíblica, hacía el compromiso y mandaba a sus agentes para llevar esta feliz noticia, los agentes, por su parte contestaban en una actitud generosa y comprometida. Al fin los agentes fueron invitados para tomar la foto conmemorativa.

LA FIESTA FINAL, LA DESPEDIDA.

En el corredor oriente, los seminaristas ofrecían aperitivo y botanas a todos.

Luego inició la música del mariachi a todo vuelo estimulando la alegría de todos. A la entrada del comedor, se servían platillos mexicanos como las echiladas, tacos dorados, tortas ahogadas, zopes. Todo era alegría y contento. Esto da oportunidad a reconocer tantos y tan buenos servicios durante estos días.

GRATITUD A DIOS Y A TODOS LOS COLABORADORES.

No es posible expresar todo lo que se vivió en esta Asamblea. Momentos de encuentro con Dios, con los hermanos. Servicios llenos de fraternidad y cariño. La casa tan resplandeciente, gracias a esos preciosos hermanitos seminaristas, a los superiores. A los distintos responsables de la Vicaría, minucioso trabajo de varios meses de preparación. Los alimentos, los refrigerios tan consoladores a cargo del P. Ramón Duarte.

En el contenido, en la forma, en los detalles esta Asamblea ha sido una jornada de gracia y bendición, caricia del Señor para su Iglesia diocesana de Guadalajara. Alabado sea el Señor.