En Guadalajara

Bienaventurados los pastores con olor a ciudad que descubren a Dios en ella

Monseñor Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey, impartió la conferencia magistral “Bienaventurado el pastor que descubre a Dos en la ciudad ¿Pastores con olor a ciudad?”, en el marco del Primer Encuentro Continental de Pastoral Urbana, que se lleva a cabo del 9 al 11 de octubre, en la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA).

Fuente: ArquiMedios — Rebeca Ortega

El Arzobispo de Monterrey, comenzó agradeciendo a los 13 Vicarios Episcopales, decanos y fieles que lo acompañan en el Encuentro. Después, hizo referencia a su caminar pastoral, un “tour”, que lo ha preparado para desarrollar su ministerio pastoral en la Arquidiócesis de Monterrey, una ciudad de más de 5 millones de personas.

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“No soy un nativo urbano, no nací en una ciudad; no soy un obispo urbano, porque Dios me ha hecho hacer un recorrido pastoral. Yo nací en un poblado de Guanajuato con menos de mil habitantes, pero el Señor me ha hecho recorrer, como un tour pastoral, para conocer la gente en la ciudad, me permitió acercarme a la gran urbe”, dijo Monseñor Rogelio Cabrera.

El purpurado recordó su paso, como obispo, por Tacámbaro, diócesis rural de 16 mil habitantes; después, fue designado a Tapachula, frontera sur del país; posteriormente en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas y desde el 2012 se desempeña como Arzobispo de Monterrey. En cada lugar enfrentó los retos de cada lugar, el problema de los campesinos para sobrevivir, los migrantes, la violencia, la atención a los indígenas y el gran reto de llevar a una gran ciudad.

“Para un obispo que ha probado diferentes circunstancias, enfrentar una realidad que le impone por los números: 5 millones de habitantes, 450 sacerdotes diocesanos, 260 consagrados, más de 900 mujeres consagradas, una estructura que hay que soportar y sostener; dividida en 13 Vicarías, 39 decanatos y a eso agregar la necesidad de que me acompañen los Obispos Auxiliares, que son 4”, dijo el ponente, quien actualmente también se desempeña como Administrador Apostólico de Tampico.

“Esta primera impresión dela ciudad es muy fuerte en números, esto produce naturalmente un temor inicial, no sabes por dónde caminar, comenzó mi ministerio acompañado del Papa Francisco, el temor, esta embalsamado por este tiempo de Gracia… Evangelii Gaudium, se vuelve una consigna para el pastor, sin demora, ese desafío le obliga a tomar decisiones; sabiendo que lo tiene que hacer sinodalmente: escuchar, saber que otros opinan diferente a ti, y aunque tienes prisa, la sinodalidad suena muy bonito, pero que  a los pastores nos obliga a ser pacientes, pero también a empujar, a caminar sin lentitud”, señaló el ponente.

Acciones pastorales en Monterrey

“Lo primero que me impresionó de Monterrey, es que el Municipio de Juárez, donde esta el Seminario, en menos de dos años se sobrepobló, ¿cómo es posible que no atendamos estas comunidades? No se puede esperar, reconozco y agradezco el espíritu misionero que comparto con los sacerdotes”. Así, cinco párrocos voluntariamente, se ofrecieron para ir a comunidades “sin techo”. “Vamos a salvar a la gente que llega a esas colonias, para darles un poco de seguridad, acompañarlos en sus primeros pasos al llegar a esta gran ciudad. No soy un nativo urbano, pero así hemos ido caminado en Monterrey”.

Otro ejemplo, que compartió Monseñor Rogelio Cabrera, dijo que el Miércoles de Ceniza, todos los sacerdotes, obispos y el Arzobispo fueron a los centros de detención para llevar una palabra de aliento a los reclusos, que en Monterrey, suman más de 10 mil reclusos. “Fuimos a los penales, para decirles una palabra al pueblo, que ahora culpa a todos, culpa al recluido, al indigente, al migrante que llega a nuestra ciudad. Que importante es quien no se fije en la culpa, pero no ser ingenuos, saber que detrás de cada persona hay una historia”.

Aseguró que, “cuando somos obispos, sacerdotes, agentes de pastoral en una gran ciudad, sabemos que ese temor, esa sorpresa, ese impacto urbano, no lo tenemos solos, sabemos que tenemos alguien que caminó antes que nosotros”, y citó un versículo de la Biblia – “Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: ¡Si también tu conocieras en este día el menaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos” (Lc. 19,41).

Es deber de un pastor conectar corazones

Posteriormente, el Arzobispo de Monterrey, hizo referencia a las encíclicas del Papa Francisco. “¿Cómo llevar la alegría del Evangelio?, ¿por qué el Papa Francisco en sus documentos más importantes agrega la palabra ‘alegría’?, porque a las ciudades les falta la alegría, la alegría de las bienaventuranzas. Jesús dice que se puede ser feliz, aceptamos ese misterio oculto, nos obliga a los pastores a sacramentalizar la realidad, Cristo está ahí sacramentalmente.

“Si creer en Él poniendo su palabra ya es difícil, ahora encontrar las realidades que nos repugnan, incluso la mirada y el olfato, es muy complicado, pero ahí se encuentra Dios, en el misterio de la ciudad; donde huele mal, porque si voy a un lugar donde hay sonrisas, a un gran centro comercial, o también a esas zonas donde Dios les ha dado prosperidad.

“Que complicado para un pastor ser de todos y para todos. En las ciudades donde es un neo-feudalismo, que viven en ciudades amuralladas, ricos y pobres; que difícil es participar de las Eucaristías. Las ciudades se conformaron para estar separados.

“Cuando me reuní con unos empresarios para hablar de la conectividad, dije esta ciudad no está conectada, todos tienen internet, pero cada colonia está amurallada, no estamos conectadas, es el desafío de la ciudad, que aunque ve las diferencias, no se deja ideologizar, pero debe conectar corazones.

“¿Cómo no perderte en la gran ciudad? Minorías que exigen tu palabra ¿Cómo no perderte en esta agenda, cada vez más complicada? ¿Cómo saber a dónde ir y a dónde no ir? Todo está conectado, no hay límites, hay una interacción, las venas corren a lo largo de todo. Es deber de un pastor conectar corazones, en esta ciudad que pareciera que está más comunicada, pero a la hora de la hora, no”.

También dijo, que el pueblo sigue teniendo esperanza, confía en que el gobierno puede cambiar y lo importante es no caer en el escepticismo. Compartió el ejemplo, de Cáritas Monterrey. “Hace un año comenzamos en Cáritas un programa para acabar con el hambre. Más de 800 mil personas tienen hambre, Cáritas ha llegado a 700 mil; además, en el Congreso Local ha legislado una ley donde es delito tirar la comida. Esto da esperanza, no todo es imposible.

“Hay en el pueblo un corazón moldeable, que puede crecer. Tenemos un empresariado sensible en Monterrey dispuesto a colaborar para enfrentar este mercado colaborar. La Metrópoli distingue el voluntariado en Monterrey. Es necesario poner nuestra mirada sobre la gran ciudad, consciente del cambio de época que estamos viviendo, para proyectar una pastoral de luces y no de sombras.

“Nos impacta el mal que hay en la ciudad, la indigencia, violencia, pero nosotros debemos proyectar una pastoral de luces que ilumine todo escepticismo. Las parroquias urbanas siguen representando una excelente oportunidad, un espacio adecuado para todas aquellas personas que no sólo buscan servicios religiosos, sino también posibilidades de desarrollo humano… Vivir un cambio de mentalidad pastoral, dialogar con la multiculturalidad, prestar atención a la religiosidad del pueblo y atender a los pobres urbanos”, señaló Monseñor Rogelio Cabrera.

Pastoral Misericordiosa

Finalmente, el Arzobispo de Monterrey señaló que es necesario “realizar una Pastoral Misericordiosa que ponga en el centro de la acción pastoral a la persona y a la familia.

“Las personas necesitan ser escuchadas, los agentes de pastoral tienen que ser escuchadas; nos acostumbrados a tener alfiles a nuestro servicio, no personas”.

Además, enfatizó que el Evangelio de San Juan es un referente para la Pastoral Urbana, y que en la Arquidiócesis de Monterrey se proclamó desde el primer versículo hasta el último en los medios de comunicación. Agregó cinco puntos a tomar encuentra en la Pastoral Urbana:

  1. Encarnación e inculturación, principios irremplazables de la evangelización.
  2. Identidad y vocación, bases del discipulado y la misión.
  3. Alegría evangelizadora y valentía renovadora, inseparables en la renovación pastoral.
  4. Encuentro y movimiento, claves de seguimiento.
  5. La caridad pastoral es entrega de la vida que da frutos.

Concluyó, señalando la importancia del trabajo del Papa Francisco y del Proyecto Global de Pastoral, que esta dedicado a las personas. Y que para el 2033, debemos presentarle a Dios, un pueblo redimido por Él y subrayó el papel de Santa María de Guadalupe para la conformación de México y de la Iglesia en el país. “Somos testigos como nuestra ciudad, aunque no sea católica o practicante, sigue dejándose mirar y mirando a Santa María de Guadalupe”.

Expuso los olores de los pastores urbanos. Primero los “antivalores de la cultura urbana – de cuyo olor no debemos impregnarnos: Desigualdad, daño ecológico, individualismo, corrupción y consumismo. Los ‘Pastores con olor a ciudad’, deben asumir los valores de la cultura urbana: olor a solidaridad, aroma del pluralismo, respeto a las minorías (aclaró que la apertura debe ser sin claudicar en los principios Evangélicos ni en la doctrina de la Iglesia. “En Monterrey tengo muchos fieles que están trabajando sin ser ellos, gays ni lesbianas, están tratando de ser un puente esta situación”), movilidad y dinamismo”.

La ponencia concluyó con preguntas por parte de la audiencia que se mostró muy interesada en el tema del Arzobispo de Monterrey. Por su parte Monseñor Rogelio Cabrera agradeció la invitación a participar del Encuentro Continental de Pastoral Urbana y a los asistentes por su compromiso con los nuevos retos que se enfrentan en las grandes ciudades para evangelizar.

En el segundo día de actividades se contó con la participación de 866 asistentes, entre ellos, tres Cardenales (Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, Cardenal Lluis Martínez Sistach, Arzobispo de Barcelona, España, y el Cardenal Odilo Pedro Scherer, Arzobispo de Sao Paulo); tres Arzobispos, nueve Obispos y cientos de sacerdotes.