El Papa y la Santa Sede

China y Santa Sede: un DIÁLOGO con sus altibajos

PapaFranciscoYbanderaChinaDanielIbanezACIPrensa_031217La Iglesia desea aportar su contribución propia para el bien de la sociedad china.

3/Mayo/2018, VATICANO

ZENIT

SI un acuerdo entre China y la Santa Sede no parece inminente, como se expresó en un comunicado de la sala de prensa del Vaticano el 29 de marzo pasado, algunas señales indican que llegamos a un pasaje importante, dice el Sitio web de Vatican News este miércoles 2 de mayo de 2018.

DESDE los años ochenta del siglo pasado, cuando algo comenzaba a cambiar en China, se iniciaron contactos entre representantes de la Santa Sede y la China popular. Si bien estas relaciones han tenido sus altibajos, la Santa Sede siempre ha mantenido un enfoque pastoral, poniéndose a disposición para un diálogo respetuoso y constructivo con las Autoridades Civiles. El Papa Benedicto XVI ilustró el espíritu de este diálogo con su Carta a los católicos chinos en 2007, y el Papa Francisco sigue exactamente la misma línea de apertura al diálogo y la fidelidad a la Tradición de la Iglesia.

LAS recientes señales de endurecimiento del régimen chino, particularmente con respecto a la seguridad y la regulación de la vida sociocultural, son indudablemente indicativas de una necesidad de orden en el corazón del crecimiento económico impetuoso, lo que acentúa el desarraigo social de los trabajadores, la corrupción entre los ricos y el debilitamiento de los valores tradicionales. La rigidez ideológica puede no ser una respuesta adecuada a estos cambios profundos que también afectan la esfera religiosa de la vida.

POR su parte, dice Vatican News, la Santa Sede sigue ansiosa por aportar su propia contribución en la promoción del bien de la Iglesia en China y en la sociedad en general. De ahí su compromiso de no promover la confrontación polémica, sino de acompañar este delicado momento para los católicos chinos, especialmente a través de la oración, para dar un nuevo impulso a la misión de evangelización. Es a través de un enfoque pastoral que busca resolver, de una manera no confrontativa, ciertos problemas de la Iglesia, comenzando con la delicada e importante cuestión del nombramiento de obispos.