En México

Cristo: Rey del Universo y Nuestra Paz

REYMensaje del Arzobispo de Morelia Mons. Carlos Garfías Merlos

26/Noviembre/2017

Domingo 26 de noviembre de 2017

 

Queridos amigos y lectores:

Los saludo a todos con mucho cariño en Cristo, Rey de la Paz.

Jesucristo, Rey del Universo, es nuestra Paz

HOY celebramos en toda la Iglesia a Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, que nos invita a ser sus seguidores y volver la atención y el corazón a los más necesitados, a los marginados, a las víctimas de la violencia, a los desaparecidos, a los que sufren en nuestros pueblos. La realeza de Cristo Rey se expresa y nos da ejemplo de servicio y de entrega generosa a los demás.

ESTA Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo nos empuja a vivir no de una manera conformista, sino dando a cada mañana y a cada día la alegría que hemos recibido de Jesús. Despertemos nuestras conciencias y nuestros corazones para reconocer las necesidades de los demás. Caminar con Cristo Rey implica reconocer nuestra propia oscuridad y debilidad y dejarnos iluminar y transformar por su presencia en nuestra vida. Desde nuestra condición de discípulos, renovemos el compromiso de construir solidariamente la dignidad inalienable de la persona humana.

QUE nuestra fe nos urja a tomar partido, pacífica y eficientemente, por los pobres, las víctimas y todos los que sufren, por los explotados y golpeados por la miseria. Que nuestro común compromiso por la verdad dé nueva esperanza a nuestros hermanos que viven bajo el umbral de la marginación, pues el mal no tiene la última palabra.

 

Día de los Apóstoles Laicos

HOY, en toda la Iglesia de México, en torno a la Solemnidad de Cristo Rey, celebramos el Día de los Apóstoles Laicos. Quiero expresar a todos los laicos mi gratitud por todo aquello que realizan en las comunidades, en bien de nuestra Iglesia. Los laicos son parte del Santo Pueblo fiel de Dios y, por lo tanto, los protagonistas de la Iglesia y del mundo; a los que nosotros, los sacerdotes, estamos llamados a servir. Invito a todos los sacerdotes “a mirar, proteger, acompañar, sostener y servir” a los laicos. Mirar a este Pueblo de Dios, es recordar que todos pertenecemos a la Iglesia desde nuestro bautismo, y nuestra identidad original es ser laicos. El primer sacramento, el que sella para siempre nuestra identidad y del que tendríamos que estar siempre orgullosos, es el del bautismo. El papa Francisco nos ha recordado que “A nadie han bautizado cura, ni obispo. Nos han bautizado laicos, y es el signo indeleble que nunca nadie podrá eliminar”. Debemos reconocer que el laico, por su propia realidad, por su propia identidad, por estar inmerso en el corazón de la vida social, pública y política, por estar en medio de nuevas formas culturales que se gestan continuamente, tiene exigencias de nuevas formas de organización y de celebración de la fe. Nuestro rol, nuestra alegría, la alegría del pastor, está precisamente en ayudar y estimular a todos los laicos; dejemos a esas madres, abuelas, padres de familia, jóvenes, niños ser los verdaderos protagonistas de la historia. Que laicos, consagrados y ministros ordenados vivamos en comunión para que juntos construyamos la Paz y transformemos la Iglesia y el mundo.

 

42 años de vida sacerdotal

EN el caminar que he venido realizando con esta Iglesia Diocesana de Morelia, he celebrado el pasado 23 de noviembre, mi 42° Aniversario de Ordenación Sacerdotal. Quiero agradecer las felicitaciones de muchos amigos, sacerdotes, obispos, mi familia y tantas personas con quienes he caminado durante mi vida sacerdotal en las diócesis de Morelia como presbítero y, desde hace 21 años, en Ciudad Altamirano, Nezahualcóyotl, Acapulco y ahora Morelia, como obispo, pido una oración de Acción de Gracias y que me ayuden a rogarle a Dios que pueda renovarme en alegría y fruto de santidad, para seguir evangelizando y comprometido en la Construcción de la Paz.

DOY gracias a Dios por el regalo del sacerdocio. Dios sigue fijándose en hombres que quieran responder generosamente a su llamada para hacerse presente en este mundo. Mi agradecimiento brota desde lo más profundo de mi corazón y en el corazón de nuestra Madre, la Iglesia, porque Dios no nos llama por nuestros méritos, sino por puro amor. Quiero seguir respondiendo a este llamado con generosidad y entrega para que Dios manifieste en mí su Misericordia, y siga siendo yo instrumento de su gracia.

AGRADEZCO a todos su apoyo y colaboración en mi Ministerio Pastoral; estoy seguro que juntos, Pueblo y Obispo, seguiremos caminando de la mano hacia Jesús que es nuestra Luz y nuestra Paz. Les pido a todos que me sigan teniendo presente en sus oraciones.

Con mi oración, cariño y bendición.

En Cristo, nuestra Paz

† Carlos Garfias Merlos,

Arzobispo de Morelia.