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Daniel Mattson y su libro “por qué no quiero que me llamen gay”

Daniel Mattson

Daniel Mattson dice que encarna a la perfección al hijo pródigo. Cuando era joven rompió con la Iglesia porque es homosexual. Sin embargo, años después sacó una conclusión distinta sobre la Iglesia.

Fuente: RomeReports

En su libro “Por qué no me llamo gay” envía un mensaje a los católicos que pasen por su misma situación.  “Solo hay un lugar para ti y es en la Iglesia católica. Con sus enseñanzas y la gracia de los sacramentos, con la Eucaristía y la confesión, serás más feliz de lo que jamás has sido, y tendrás paz y alegría. Todo lo que buscas está ahí”, afirmó el autor.

Daniel Mattson estuvo en Roma presentando la versión de su libro en italiano. En su relato refleja cómo las enseñanzas de la Iglesia no son bien interpretadas por quienes dicen que la Iglesia rechaza a las personas homosexuales. Pero también aconseja a las autoridades de la Iglesia que escuchen mejor a la comunidad gay y lesbiana. “La clave para nosotros como Iglesia es seguir el ejemplo de Cristo en el episodio de la mujer sorprendida en adulterio. No hay condena. Le dice que es hija de Dios, pero que si quiere llevar una vida feliz no debe pecar más”.

El autor dice que esta felicidad solo puede alcanzarse absteniéndose de las relaciones con personas del mismo sexo, puesto que Dios no solo creó al hombre o a la mujer. Creó a los dos.

Why-I-Dont-Call-Myself-GayEn todo caso, Mattson asegura que aunque uno sienta atracción por personas del mismo sexo, no quiere decir que deba ser definido por etiquetas externas. De ahí el título del libro. “Me dirijo a los jóvenes que se sienten enredados en este complejo problema de identidad. Quiero ser un signo de contradicción en el mundo. Estamos llamados a ser así por Cristo. No me considero gay porque no es cierto. Quiero ser la voz que dice: ‘No, tú eres un hijo de Dios hecho a su imagen y semejanza’ ”.

Daniel Mattson se compromete a seguir hablando con franqueza a quienes sienten atracción por las personas del mismo sexo. Quiere ser una fuente de inspiración. Como un hijo pródigo, anima a otros a volver a la casa del Padre.