En Guadalajara

Destaca participación de LAICOS en la política, Mons. Calderón

LAICOSMons. Jaime Calderón Calderón, destacó que uno de los principales desafíos para los laicos en la política, es “hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión”

Yara Martínez.

San Juan de los Lagos.

EN el marco del XX Encuentro de Obispos y Empresarios de la Provincia Eclesiástica de Guadalajara, que se realiza en San Juan de los Lagos, el Obispo Auxiliar de Zamora, Michoacán, Mons. Jaime Calderón Calderón, destacó que uno de los principales desafíos para los laicos en la política, es “hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión”, y para ello, se debe conocer la verdadera vocación comunitaria de la persona antes de programar iniciativas concretas.

DURANTE su ponencia denominada “Señalamientos específicos de su Santidad el Papa Francisco sobre la participación del laico en la política”, mencionó que hace falta promover una espiritualidad de la comunión, proponiéndola como principio educativo de todos los lugares donde se forma el hombre y al cristiano, donde se educan los ministros del Altar,  las personas consagradas, los agentes pastorales, y donde se construyen las familias y las comunidades.

COMENTÓ que los análisis no bastan, sino que se requieren propuestas de diálogo y de acción que ayuden a salir de la espiral de autodestrucción en la que actualmente está sumergida la sociedad.

EN cuanto al Papa Francisco, indicó que para Su Santidad , es imprescindible que la construcción de caminos no se enfrenten  de manera ideológica, superficial o reduccionista,  que afecten al bien común, por lo que se insiste en el desarrollo de procesos,  decisiones honestas y transparentes para poder “discernir” las políticas e iniciativas empresariales que conducen a un auténtico desarrollo integral.

LA manera de lograrlo, señaló,  es mediante el cambio de estilo de vida apegado a los principios de la Iglesia, que abran la posibilidad de “ejercer una sana presión sobre quienes ostentan el poder político, económico, y social”.

FINALMENTE urgió a que los laicos recuperen conciencia de su vocación y misión, de tal manera, que en el siglo XXI pueda florecer un laico adulto que sea testigo del amor de Dios, manifestado en Jesucristo.