Proceso Diocesano

EL VERDADERO RETO EN NUESTRO TORNEO PASTORAL.

A punto de iniciar la Asamblea Pastoral cargado de oración y representatividad.

Estamos viviendo un tiempo intenso que pide de nosotros entrega, disponibilidad y mucha participación.  La fiesta del Espíritu Santo, las ordenaciones, fiesta de Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, El Congreso Eucarístico en sus distintos niveles, el Corpus, 150 años de la Arquidiócesis, 50 años del Seminario Menor y la Asamblea que viene a ser como una llegada que concretice toda esta efervescencia espiritual y pastoral.

El próximo miércoles 25 de junio de 2014, todas las fuerzas vivas y representativas estarán iniciando esta magna aventura pastoral de la Asamblea Diocesana 2014, este es nuestro momento, el de todos los agentes, unos participando con el apoyo, que siempre es necesario en estos casos, auxiliando, supliendo, etc. pero sobre todo, mediante la oración, la oración personal, la oración en las parroquias, en los grupos.

El segundo aspecto es la participación y la representatividad. El que no va a participar en esta Asamblea en el lugar del evento, debe sentirse involucrado plenamente, pues lo trato es de suma trascendencia para la acción de todos, los puntos tratados serán lo que se ha aportado en las instancias respectivas. Los participantes directos de la Asamblea, participan con suma responsabilidad, pues son portadores del pensar y sentir de sus representados.

Cuando cada participante hable, lo hará llevando sobre sus hombros a sus hermanos representados.

NATURALEZA DE LA ASAMBLEA DIOCESANA.

Todos debemos tener presentes estos principios.

Nuestra Iglesia local “para llevar a cabo su misión ejerce la acción pastoral en comunión eclesial, de forma orgánica y participativa, reconociendo los diversos ministerios y carismas, con los que el Espíritu Santo la ha embellecido, para que anuncie eficazmente la Palabra, celebre gozosamente los Sacramentos, especialmente la Eucaristía, y viva la comunión solidaria en la Caridad.

Un espacio privilegiado de comunión y participación en la Iglesia, es la Asamblea Diocesana que, convocada y presidida por el Sr. Arzobispo, reúne, de forma representativa, a todas las fuerzas vivas de la Iglesia Diocesana.

La Asamblea Diocesana es una instancia consultiva del Sr. Arzobispo en orden a una acción pastoral orgánica, de conjunto, ministerial, participativa, eminentemente misionera, planificada y generadora de procesos de conversión cristiana. …es un medio de comunión y participación que permite el ejercicio de la corresponsabilidad de todas las instancias eclesiales, tanto de la pastoral territorial como de la pastoral funcional, de la vida consagrada y de todas las instituciones y estructuras de la Iglesia.

La Asamblea Diocesana, con espíritu de discernimiento evangélico, ayuda al Sr. Arzobispo en la tarea de emprender, revisar, corregir y estimular el camino pastoral de la Iglesia Diocesana, para que toda acción pastoral, en cuanto que la Iglesia es sacramento de salvación y germen del Reino de Dios, llegue a transformar nuestra realidad eclesial y social. En este sentido, es de vital importancia que el discernimiento pastoral se haga siempre con la sensibilidad del Buen Pastor, que escucha los clamores y ve los sufrimientos de tantos hermanos de nuestro pueblo, esperando que a ellos, los pobres, se les anuncie la Buena Nueva del Reino.

Para dar respuestas evangélicamente acertadas y pertinentes a las necesidades reales de nuestro pueblo, y que adelanten con viva esperanza la irrupción del Reino, conviene siempre que la Asamblea Diocesana tenga la capacidad de leer los signos de los tiempos, analizando bajo la mirada amorosa del Padre y juzgando con los criterios del Hijo las situaciones eclesiales, religiosas, socioeconómicas, políticas y culturales de esta porción del Pueblo de Dios, con la finalidad de emprender las acciones más plausibles, con la fuerza del Espíritu Santo, en orden a la instauración del Reino de Dios en el hoy de nuestra historia”

Esto es lo que estamos por vivir como  Iglesia de Cristo. Nuestra misión es vivir intensamente estos días unidos en espíritu, unidos en la oración y compartir la información, las fotos, la marcha de la Asamblea.

El espíritu de todos los participantes de la Asamblea Diocesana debe ser de profunda eclesialidad. Como discípulos  misioneros se procurará vehementemente que todo trabajo sea movido sólo por el amor a Cristo y a la Iglesia. Se ha de buscar el bien común de toda la Comunidad Eclesial, más allá de intereses personales o de grupo. Animados por el Espíritu Santo, conviene buscar una mayor eficacia en la tarea evangelizadora para que llegue la Buena Nueva, sobre todo a aquellas personas de las que, como Iglesia, nos hemos alejado o hemos permitido que se alejen.

El clima de la Asamblea Diocesana es de fraternal solicitud por escuchar lo que el Espíritu nos está diciendo por medio de la voz del que toma la palabra. Por esta razón, se han de propiciar momentos fuertes de escucha de la Palabra y de celebración gozosa de la fe común, que favorezcan ese clima de discernimiento y de fraternidad.

FINALIDAD DE LA ASAMBLEA DIOCESANA

La Asamblea Diocesana tiene como finalidad:

Favorecer una pastoral orgánica y de conjunto, animada por un espíritu misionero de comunión, participación, corresponsabilidad y servicio.

Hacer presente, por los medios de consulta sugeridos, la voz de toda la Iglesia de Guadalajara al Sr. Arzobispo, para que él escuche de forma directa el pensar y el sentir de todos los fieles cristianos: laicos, vida consagrada y ministros ordenados, que el Señor le ha confiado a su cuidado pastoral, en vistas a la evangelización.

Ayudar al Obispo en el discernimiento pastoral de la realidad que vive el Pueblo de Dios, peregrino en esta tierra y en este momento de la historia, a la luz de la Palabra de Dios y del Magisterio de la Iglesia.

Generar, revisar, revitalizar y estimular el proceso pastoral para que responda evangélicamente tanto a los retos que nos presenta la realidad eclesial y social, así como a las exigencias de la Palabra de Dios y del Magisterio de la Iglesia, leídos en el contexto histórico que se vive.