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Estados Unidos: Presidenta de la Conferencia Episcopal denuncia de inmoral que los NIÑOS sean puestos en jaulas

noticia-jaula3.png“Es absolutamente injusto, es inmoral, es perverso, el que la familia sea el objetivo de destrucción y persecución. Estamos en modo de crisis en los Estados Unidos”.

20/Junio/2018, VATICANO

ZENIT

EN los últimos días se hizo público un grave escándalo producido en Estados Unidos, en la frontera con México, donde niños muy pequeños y adolescentes son encerrados en jaulas gigantes, separados de sus padres, sin ningún tipo de tratamiento psicológico ni contención emocional. Se escuchan audios en que los niños lloran desgarradamente reclamando la presencia de sus padres y otros seres queridos.

ESTE infierno puede extenderse por seis meses o más, hasta que sus padres, a los que no se les informa sobre el paradero de sus hijos, sean juzgados y cumplan con la condena que el juez les imponga por haber cruzado la frontera de Estados Unidos en forma ilegal, en busca de una oportunidad para sus familias, o escapando situaciones riesgosas para sus vidas, en sus países de origen, por parte de mafias.

ANTE estos graves actos inhumanos, el Episcopado de Estados Unidos se ha pronunciado con firmeza y claridad, denunciando de inmoral estos hechos que dejarán profundas secuelas en el alma y la siquis de los niños.

Declaración de Mons. Daniel DiNardo

EL Cardenal Daniel DiNardo, arzobispo de Galveston-Houston y presidente de Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB son las siglas en inglés), emitió el siguiente comunicado al comenzar la Asamblea General de Obispos que acaba de tener lugar en Fort Lauderdale, Florida:

“EN esencia, el asilo es un instrumento para preservar el derecho a la vida. La decisión del Fiscal General genera una profunda preocupación, dado que quita potencialmente la posibilidad de asilo a muchas mujeres que carecen de protección adecuada. Estas mujeres vulnerables se expondrán ahora al regreso a los extremos peligros de violencia doméstica en su país de origen. Esta decisión se contrapone a décadas de precedentes que proveyeron de protección a mujeres que huían de violencia doméstica. A no ser que se anule, la decisión pondrá en peligro la posibilidad de asilo de salvar vidas, concretamente en casos que involucran solicitantes de asilo que son perseguidos por personas o grupos privados.

ADEMÁS, me sumo a las condenas del Obispo Joe Vásquez, presidente de la comisión de Migración de USCCB, a la continua utilización de la separación de las familias en la frontera de Estados Unidos con México, como sistema de implementación de la política cero de parte del Gobierno. Nuestro gobierno tiene la discreción en nuestras leyes a los fines de asegurar que niños pequeños no sean separados de sus padres y sean expuestos a daños y traumas irreparables. Las familias constituyen el elemento fundacional de nuestra sociedad y tienen que permanecer juntas. Sin duda la protección de las fronteras es importante, pero como gobierno y sociedad, podemos y debemos encontrar otros métodos para asegurar la seguridad. Separar bebés de sus madres no es la respuesta y es inmoral”.

Apoyo de los obispos

AL fin de la lectura de esta declaración, el Cardenal DiNardo preguntó a los obispos reunidos en la asamblea si lo apoyaban en esta denuncia, y recibió como respuesta una clara confirmación en el aplauso de los presentes.

POR su parte, Mons. Gustavo García-Siller, arzobispo de San Antonio, Texas, afirmó que “Es absolutamente injusto, es inmoral, es perverso, el que la familia sea el objetivo de destrucción y persecución. Estamos en modo de crisis en los Estados Unidos”.

Y continuó: “Esta semana va a ser difícil, porque llegan al Congreso dos proyectos de ley que son horribles. ¡Horribles! Para la gente que sufre las medidas de cero tolerancia, se trata de devastación. Nos sentimos muy heridos, sentimos mucho dolor al ver las injusticias. Esta maldad se presenta como algo bueno, pero en realidad no tiene absolutamente nada de bueno. Esta es la forma en que actúa el demonio. Mientras tanto en el Episcopado tenemos sentido de unión, al respecto de cuán inhumana es esta medida, y cómo tenemos que continuar promoviendo la unificación de las familias. Si no hacemos algo para frenar esta perversidad, somos parte del crimen”