En Guadalajara

Fiesta del Esplendor Eucarístico (Parte I)

corpus cristi 3Como bien sabemos, se programó para el sábado 6 de junio la Solemne Misa y Procesión del Corpus Christi en nuestra Arquidiócesis. La Eucaristía, como cada año, es el centro de la Celebración en el Templo Expiatorio, escenario de fondo para esta Solemne Fiesta a las 7 p.m. con la Santa Misa y, posteriormente, la Procesión con el Santísimo Sacramento hasta la esquina del Sagrario Metropolitano, lugar de la Bendición final.

Pbro. Juan Javier Padilla Cervantes

Para esta Celebración del Cuerpo y la Sangre de Cristo, en sus tres momentos: Misa, Procesión y Bendición, ha de estar presente un elemento quizás desapercibido: el Arte, mismo que fue creado exclusivamente para la Eucaristía, y con un propósito: llevar al hombre a la Adoración, a la Oración y al Amor de Dios. Un Arte, podemos decir, como lo escribió el entonces Cardenal Ratzinger, que, “inspirado en la Fe, hace visible para nuestros sentidos la belleza invisible del Amor de Dios por el mundo”.

La Fe y sus Obras
De las innumerables piezas de arte inspiradas en el Misterio de la Eucaristía con que cuenta nuestra Arquidiócesis -como copones, cálices, ornamentos, pinturas, esculturas, etc.-, quiero destacar dos: el Templo Expiatorio y la Custodia del Santísimo, ya que ambos estarán frente a nuestros sentidos, y su finalidad es abrir nuestra mente y corazón para disponernos a una participación plena, consciente y activa en la Sagrada Eucaristía.

El Templo Expiatorio Eucarístico
Los tapatíos identificamos este monumental recinto sacro, pero muy pocos sabemos que fue el primero en tener como Titular al Santísimo Sacramento, y que fue construido con el fin exclusivo de rendir homenaje perpetuo, todos los días del año y todas las horas del día, a la Santa Eucaristía.

A finales del Siglo XIX, un grupo de gente devota del Santísimo Sacramento formó una comisión encargada de realizar un Templo para dicha advocación. Se decidió por el Proyecto, de estilo gótico, de Adamo Boari (famoso Arquitecto italiano, traído por el Presidente Porfirio Díaz Mori para diseñar y edificar el Teatro de las Bellas Artes y el Correo Mayor, en la Capital de la República).

La construcción se inició con una ceremonia presidida por el Arzobispo Pedro Loza y Pardavé, acompañado del Canónigo Pedro Romero, y se colocó la primera piedra el 15 de agosto de 1897.

Algunos detalles: Las puertas del Templo son de madera de granadillo, hechas por Jesús Gómez Velazco, y tienen incrustadas figuras de bronce realizadas por el Maestro Benito Castañeda; los tres tímpanos del frente de la iglesia son de mosaicos italianos, elaborados en la fábrica de mosaicos del Vaticano, y representan: el de la nave central, al Cordero Pascual; el de la nave oriental, a San Tarcisio, y el otro, a San Pío X. Fueron proyectados por el Pintor y Experto de los Museos del Vaticano, Francesco Bencivenga, quien también supervisó la colocación de los mismos.

La Custodia del Santísimo
En 2005, el Equipo Diocesano del Movimiento de Renovación Carismática Católica, de la Arquidiócesis de Guadalajara, acordó que, como fruto del 48° Congreso Eucarístico Internacional, se impulsara la elaboración de una Custodia Monumental que sirviera a los eventos diocesanos.

Dicha Custodia, a llevar durante la Procesión del Santísimo, es producto del talento del Artista jalisciense Fray Gabriel Chávez de la Mora, Sacerdote y Monje Benedictino, así como Arquitecto. La presencia simbólica del Espíritu Santo, en forma de Paloma, predomina en la estructura de la misma. A lo largo del cuerpo de la Custodia, que presenta la forma de una Cruz, se aprecian distribuidas 12 palomas en color plata y oro, que simbolizan las lenguas de fuego que se posaron sobre cada uno de los Apóstoles en Pentecostés, y exactamente en la parte superior de ésta sobresale una Paloma principal que corona dicha Custodia, elemento que representa al Espíritu Santo que cobija a la Iglesia.

La Cruz que sustenta la estructura está apoyada en un casquete ornamentado con un mosaico de piedras de lapislázuli, que simbolizan el mundo, en el cual sobresalen 12 estrellas que recuerdan la presencia de la Virgen María.

Esta custodia pesa más de 100 kilos y tiene una altura de 1.60 metros. Sus brazos tienen una extensión de 1.20 metros, aproximadamente, y la base contiene inscrita la frase «Jesús es mi Señor».

Iconografía
Toda la Custodia es un Pentecostés Eucarístico.

1. Cruz de fondo. Representa la Salvación que Jesucristo obtuvo para toda la Humanidad.

2. Paloma que desciende (en la parte superior de la Cruz). Símbolo del Espíritu Santo. Por el don del Espíritu, viene el don de la Salvación.

3. El don de la Eucaristía (al centro de la Custodia). En el corazón de esta Custodia encontramos la forma eucarística, y está al centro. La Eucaristía, fuente y cumbre de toda vida cristiana, por ello se encuentra al centro.

4. 12 palomas mensajeras (con una llama de fuego sobre sus cabezas). Simbolizan a los 12 Apóstoles que, en el Cenáculo, fueron inundados con el Poder de lo Alto: “Entonces aparecieron lenguas como de fuego, que se repartieron y se posaban sobre cada uno de ellos” (Hch 2, 3).

5. Cúpula azul con estrellas. Simboliza a la Virgen María, la primera llena del Espíritu Santo, la Madre de los Apóstoles, la Madre de la Iglesia.

6. Inscripción: “Jesús es mi Señor”. Mensaje de sentido kerigmático de la Evangelización; expresión integral de una persona que ha aceptado a Jesús como a su único Salvador y Mesías.

7. La presencia viva de Jesús está en la Eucaristía, en el Santísimo Sacramento; es lo más valioso para los católicos, y su resguardo es el sagrario.

Entre los primeros cristianos, el sagrario fue ocupando el lugar del arca de la alianza. Y, efectivamente, el sagrario cumple plenamente esa función. Es la Sede del Santísimo, es la Tienda de Dios, el Trono que lo coloca en medio de nosotros… Esto ocurre en las iglesias rurales más humildes, lo mismo que en las Catedrales más suntuosas.

“La Eucaristía es el Cuerpo de Cristo como alimento y es el sacrificio que se inmola para salvarnos. La Iglesia Católica, extendida por todo el mundo, desde el principio en las catacumbas celebraba la Eucaristía porque estaba prohibido tener Templos, pero cuando ya empezaron a construirse, lo más importante que edificaban eran los Altares. Así, sobre la mesa del Altar celebraban la Santa Misa, la Eucaristía, y se guardaban algunas Hostias consagradas para después darlas a los enfermos o enviarlas a los presos. Y para guardar las Sagradas Especies, es decir, las Hostias consagradas, se empezaron a construir las arcas, relicarios o sagrarios.

10. “Sagrario es la caja donde se guarda lo más sagrado: el Santísimo Sacramento del Altar, que es el mismo Cristo que se da a comer y a beber bajo las especies de pan y de vino. Todos los Templos deben tener un sagrario para guardar el Santísimo Sacramento, para que la gente vaya a visitarlo, a adorarlo y también a recibirlo, de ordinario dentro de la Misa. Y hay que guardar el Santísimo Sacramento en el sagrario para enviarlo a los enfermos, sobre todo en forma de viático. Cuando alguien ya está próximo a fallecer, se le da la Santa Comunión como su boleto para entrar a la Gloria.

“El sagrario puede estar en el Altar principal a la vista de toda la asamblea, en el lugar preferente del Templo, o en una Capilla anexa de Adoración al Santísimo. Los Templos antiguos siempre tenían el sagrario frente al Altar Mayor o principal. Debe ser un lugar distinguido, que resalte en toda la construcción del Templo, para que la gente sepa que ahí se guarda lo mejor, y donde debe estar prendida siempre una lámpara, día y noche, indicando que ahí está Jesús, que nos dice: ‘Vengan a Mí los que están cansados y fatigados, que Yo los aliviaré. Mi yugo es suave y mi carga ligera. Aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón’ (Mt 11, 28-29)”, explicó Monseñor José Guadalupe Ramiro Valdés Sánchez, Párroco del Sagrario Metropolitano, Templo anexo a la Catedral, de la que él es también Canónigo.

En definitiva, el sagrario es, en palabras del Papa Paulo VI, “el corazón vivo de cada una de nuestras iglesias”, y el espacio que rodea al sagrario debe conducir a la adoración y la oración personal.

“El sagrario en el que se reserva la Santísima Eucaristía ha de estar colocado en una parte de la iglesia u oratorio verdaderamente noble, destacada, convenientemente adornada y apropiada para la oración” (CDC, 938).

Templos Eucarísticos

“ En Guadalajara, desde luego, la Catedral ha tenido siempre su sagrario en el interior, pero también el Templo más cercano, que está autorizado para impartir los Sacramentos, se llama Sagrario Metropolitano. Esta Parroquia es el sagrario de la Catedral. Cuando se edificó ésta, no había un Templo aparte; era una Capilla dentro del inmueble; pero viendo que se ocupaba un espacio aparte, el Obispo Fray Antonio Alcalde y Barriga ordenó que se construyera este Templo, y él mismo dio el donativo más significativo para su edificación.

“Es verdad que lo más importante es la Celebración de la Santa Misa, pero también hay otros cultos de celebración popular, como la Hora Santa, cuando la Hostia consagrada se saca de la copa donde se guarda y se pone en un relicario más esplendoroso en forma de sol, que se llama Custodia, y se hace la Exposición Solemne del Santísimo Sacramento para su Adoración. Hay Templos en la ciudad con especial encargo de darle culto al Santísimo, y entre ellos está el Templo Expiatorio.

“El Expiatorio de Guadalajara se empezó a construir en 1897, y uno de los más empeñados en su construcción fue el Arzobispo José Garibi Rivera. En los Templos dedicados al culto especial del Santísimo hay también grupos que se llaman de Adoración Nocturna, un conjunto de varones, hombres jóvenes y adultos que se reúnen cada mes y que pasan una noche en Adoración al Santísimo. Algunas Parroquias tienen cuatro o cinco noches de turno al mes, pero el Expiatorio tiene los 30 días del mes”, señaló el señor Cura Ramiro Valdés.

Todos los Templos católicos son Eucarísticos porque tienen en su interior un Tesoro invaluable: a Jesús Eucaristía, a quien debemos valorar para enriquecernos con tantas bendiciones que derrama sobre quienes lo aman, lo visitan, lo adoran y lo reciben en comunión.

¿Sabías que…?

Eucaristía: es una palabra que viene del griego y significa “agradecimiento, acción de gracias”. Con este nombre se conoce también a la Misa.

Hostia: significa “víctima ofrecida”. La Hostia consagrada es Jesucristo que se ofreció para dar la vida a todas las personas.

 Sagrario: lugar donde se guarda lo sagrado.

Custodia: Vaso sagrado en el que se coloca y se ostenta la Hostia consagrada, de suerte que puede ser vista. Por eso también se llama Ostensorio. Se emplea para la Exposición del Santísimo y para las Procesiones en las que se le lleva.