En Guadalajara

Gratitud, esperanza y revisión; Mensaje del Pbro. Armando González Escoto

8ESCOTDando un recorrido por este año 2017 recién concluido, es importante hacer un alto, y revisar lo que hemos hecho con gratitud y esperanza.

Pbro. Armando González Escoto

CONCLUYE el año 2017, un año difícil para el mundo que ha visto y experimentado lo que ocurre cuando una sociedad irresponsable elige a un presidente irresponsable, sobre todo cuando esto sucede en uno de los países más poderosos del planeta. Amenazas y amagos de guerra mundial porque este país y Corea coinciden en el tipo de liderazgo bravucón y pendenciero.

UN año más de guerra en Siria y en diversos países de África, de terrorismo en Europa y en los territorios musulmanes, agravado por las decisiones arbitrarias del presidente norteamericano sobre el estatus de Jerusalén.

UN año más de sufrimiento indecible para miles de familias mexicanas que han sido víctimas de la delincuencia organizada y luego del mismo gobierno indolente e incapaz de hacer justicia. Un año de sobresaltos e incertezas por la impuesta renegociación del TLC. Año de descalabros económicos en México por el gasolinazo, la devaluación, la inflación, el sobre endeudamiento, los escándalos protagonizados por políticos corruptos de todos los niveles, la deportación de miles y miles de migrantes, y por si eso no bastara, los desastres naturales.

EL que a pesar de todo esto sobrevivamos es motivo más que suficiente para la gratitud, pues el Señor Dios en su clemencia nos sigue dando aliento y energía.

PERO la paciente bondad de Dios exige de nuestra parte respuestas concretas y efectivas. Debemos revisar qué es lo que nos pasa, porque no hemos sido capaces de reaccionar a este cúmulo de calamidades y en cambio parece que ya nos estamos acostumbrando a ellas, debemos cuestionar nuestras actitudes, evaluar las respuestas que hemos dado, identificar todo aquello que obstaculiza un futuro mejor para nuestra sociedad, saber con la mayor certeza qué, quién o quiénes sabotean la vida de los mexicanos, dónde está yendo a parar el esfuerzo de la gente que trabaja, en dónde se está diluyendo la riqueza de la nación, mientras que tantos hermanos nuestros se hunden en la pobreza y la marginación.

TAMBIÉN debemos hacer cargo de ese proceso sordo y permanente de disolución social que vivimos en las familias que se desintegran o se pervierten, en los jóvenes embrutecidos por el alcohol, las drogas o la constante de madres solteras y adolescentes, en el cada día mayor desprecio de la vida.

ANTE la llegada del nuevo año y su enorme carga de trabajo no podemos sino llenarnos de esperanza, tenemos una nueva oportunidad para cambiar, mejorar y esforzarnos en el logro de las grandes metas que se nos proponen, es hora de romper el conformismo, la apatía, la desesperanza, la dejadez permisiva. Dios siempre está a favor de quienes se esfuerzan y ponen de su parte lo que les toca, de aquellos que deciden colaborar con Él en este empeño cotidiano de establecer su reino en la tierra.