Proceso Diocesano

IGLESIA DIOCESANA EN CAMINO.

Vitalidad del Pueblo de Dios en la II Asamblea de Pastoral.

La vida es de procesos no de estancamiento, así nos ha dicho el Señor Cardenal al abrir la Asamblea el miércoles 25 de junio de 2014. Ante las actitudes de no moverle a las cosas, de mejor seguir haciendo lo mismo, seguir cumpliendo, el Pastor hacía pensar en una realidad que está cambiando constantemente y que, por lo tanto, plantea retos ingentes a todos. Los agentes de pastoral deben de dar respuesta adecuada y eficaz a esas situaciones que cuestionan las actividades pastorales.

ESCUCHAR CON CLARIDAD LA VOZ DEL PAPA.

La Asamblea ha sido una formidable experiencia eclesialidad. En estos días se ha vivido una figura hermosa e ideal: el Pastor, los agentes sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, plenamente unidos, reunidos hablando y escuchando cada minuto, cada hora de estos tres días. Cómo evoca aquel encuentro de los primeros discípulos con el Señor Jesús en las orillas del Jordán, encuentro que cautiva, encuentro eficaz y revitalizante para los discípulos misioneros de esta hora penúltima. Período de formación intensa, como entonces.

El Señor Cardenal manejó las sabias palabras del Papa Francisco en su documento programático El Gozo del Evangelio.

Es vital la participación activa: Saber decir y saber escuchar, hablar y comprometernos con todo el corazón. El Pastor quiere escuchar a todos, no sólo a algunos que le acaricien los oídos. No es atender a las estructuras, a la organización externa, lo importante es el sueño misionero de llegar a todos, como se manifiesta en E. G. no. 31.

Por eso el Señor Cardenal invitaba a estar inmersos en el proceso, en la Asamblea, participar totalmente sin escapadas, esa superficialidad no le sirve a nuestra Iglesia. El Pastor pidió a los agentes generosidad y responsabilidad en su participación.

Todo este impulso que vivimos se funda en el Concilio Vaticano II que pide volver a las fuentes, a los cimientos del Reino que Cristo estableció.

No se buscan reformas superficiales, sino reformar nuestro interior. Buscar los valores del Reino, ir al fondo. E. G. 49. Salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo, nos pide el Papa Francisco. Hemos de ofrecer a todos la alegría en la fe. E.G. 11. Aparecida está en la inspiración de estos trabajos pastorales, donde entendemos que la Nueva Evangelización se concreta para América Latina en la Misión Continental Permanente.

TODO INICIA CON EL ENCUENTRO PERSONAL CON CRISTO.

Esta Asamblea Diocesana debe ser un encuentro personal con Cristo que nos espera con los brazos abiertos, insistía. Hoy debemos vivir esta experiencia de encuentro con Jesucristo. E.G. 3.

Este proceso pastoral quiere transformar con el Evangelio, vivir la comunión con Dios y entre los hermanos.

Este hermoso encuentro motiva a un contagio general sobre ponernos en marcha, incorporarnos, crear, implementar este proceso al que todos debemos asumir con entusiasmo. Ciertamente hemos de empezar con la transformación del corazón, pero no menospreciar la aplicación de una adecuada organización, que manifiesta la creatividad de todos.

En el momento de iluminación se insistió como la Iglesia tiene estas dos realidades: la exterior, estructural y la espiritual. Las dos integran la realidad de nuestra Iglesia, las dos necesarias y aunque debe darse gran importancia este perfil del misterio, de lo espiritual no debe menospreciarse la organización. La programación eficaz y adecuada de sus actividades. La primera inflama el proceso, la segunda da cumplimiento al don y misterio de la gracia.

Por eso esta Asamblea nos ubica en el corazón de la Iglesia, en la esencia de su ser, en donde no se nos permite ir a extremismos, en preferir una cosa con detrimento de la otra. Por eso el proceso pastoral por el que camina nuestra Iglesia local es importante para todos los agentes de esta familia de Cristo que peregrina en esta región pastoral.

No olvidemos que el Señor Cardenal, como fruto de la Asamblea, pedía a todos comunicar, incorporar, informar a todos para unirnos en un mismo camino de discípulos misioneros.