En Guadalajara

INFORME del Seminario Diocesano de Guadalajara

seminarioFormadores tienen el reto de acompañar a los adolescentes y jóvenes en el difícil camino de su preparación

08/ Feb/ 2017. Guadalajara, MÉXICO

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

El lunes 30 de enero se llevó a cabo el informe rectoral del Seminario Diocesano de Guadalajara, en el que el vicerrector, José Guadalupe Miranda Martínez, rindió cuentas al señor Cardenal José Francisco Robles Ortega sobre el ciclo lectivo 2015 – 2016 de esa casa de estudios.

El Seminario, por buen camino

Durante la lectura del informe, el padre vicerrector destacó que los alumnos del Seminario de Guadalajara son jóvenes llamados por Dios para ser pastores austeros, libres y valientes.

Añadió que quienes están en el seminario como formadores tienen el reto de acompañar a los adolescentes y jóvenes en el difícil camino de la preparación, por eso el Rector del Seminario, Cardenal José Francisco Robles ha destinado a 52 sacerdotes a tiempo completo.

Posteriormente, el padre Miranda presentó la situación de cada una de las casas del Seminario y dijo que en general, este fue un buen ciclo.

En referencia a las dificultades que se encontraron, el padre Miranda señaló, por una parte, la poca apertura que hay de algunos alumnos hacia los padres formadores, pues no expresan sus inquietudes, pensamientos, sentimientos o dudas durante el proceso formativo.

Por otra parte, señaló que existe un problema de salud que va en aumento, la obesidad que se ha ido extendiendo entre los alumnos y dijo que a estos no les ha servido la asesoría en nutrición, el gimnasio o los talleres que se les ofrecen para contrarrestar dicho riesgo.

Añadió que, en la mayor parte de los casos, los seminaristas obesos se convierten en sacerdotes enfermos que poco pueden servir a la Iglesia y a sus comunidades, de ahí la importancia de atender este foco rojo.

Dejarse guiar por los formadores

Por su parte el señor Cardenal Robles, rector del Seminario, invitó a los alumnos a reconocer cada quien su identidad; cada uno debe preguntarse quién es y por qué está aquí, pues si no responde esas interrogantes se puede divagar e incluso extraviarse.

Respecto a la resistencia a la comunicación y la transparencia, el Cardenal invitó a los seminaristas a dejar las máscaras y las apariencias, a expresar realmente sus dudas, sentimientos y pensamientos. A su vez, invitó a los formadores a esforzarse en entender mejor a los alumnos y facilitar la comunicación y el entendimiento.

Respecto a la obesidad, el señor Cardenal apuntó que el físico manifiesta una realidad que está detrás y puede convertirse en una amenaza para la salud, lo cual hace difícil cumplir la misión para la que han sido llamados.

Finalmente, el Cardenal llamó a buscar la manera de revertir estas dos tendencias y reconoció el esfuerzo de los formadores, su sacrificio y entrega, además de la alegría y energía de los seminaristas.

Durante el evento también se entregaron becas a los alumnos más destacados del Seminario.