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MISA sin fronteras, al pie del Río Bravo

MISA SIN FRONTERASMark Joseph Seitz, Obispo de El Paso, Texas celebra Misa en la frontera de EEUU y México, lugar de “vida y muerte”

05/Noviembre/2017, EL PASO, TEXAS

ACIPRENSA

EN la Misa celebrada en la frontera de Estados Unidos y México, al pie del Río Grande, Mons. Mark Joseph Seitz, Obispo de El Paso, Texas, alentó a los fieles a trabajar a favor de los migrantes, que se arriesgan a la muerte “buscando una vida aquí”.

“ESE Río Bravo, Río Grande, ¿es un río de vida o un río de muerte? Es, de alguna forma, ambas cosas”, señaló.

EN la Misa, celebrada el 4 de noviembre desde las 10:00 a.m. (hora local), el Prelado recordó que pocos meses atrás, en solo una semana, “cinco personas murieron, cinco preciosas creaciones de Dios”.

“HERMANOS nuestros, hermanas nuestras, miembros de sus familias, buscando una vida aquí, se murieron en esta agua”, lamentó.

MONS. Seitz destacó que el río provee a la zona de “agua para vivir, particularmente en el desierto”, por lo que fue aprovechada por los habitantes de la región desde muchos siglos atrás.

“PERO ahora, a causa de nuestros asuntos políticos, es también lugar de la muerte”, dijo.

CITANDO la Carta de San Pablo a los Romanos, el obispo estadounidense reflexionó sobre el cuerpo como una unidad, que a la vez tiene muchas fronteras, pues “cada célula tiene su pared”.

“ESA pared tiene un secreto para funcionar, es permeable, porque las cosas que necesitan pasar pueden pasar, las cosas que necesitan entrar en la célula pueden entrar”, dijo, así como que “las cosas que necesitan salir, pueden salir”.

“PERO es una manera ordenada, controlada. Pero es permeable y por eso nuestro cuerpo puede funcionar”, dijo.

MONS. Seitz subrayó que la frontera “debería permitir el paso, así como permite el paso de esta agua, que vuelve verde y fértil por todo lo que pasa”, y recordó que “todos somos parte de un cuerpo” encabezado por Cristo, Buen Pastor.

“SIN importar qué fuerzas traten de dividirnos, debemos recordar que somos un solo cuerpo bajo un Pastor, un Creador, que nos ha hecho a todos, y nos ha dado un lugar en el cuerpo”, señaló.

“NINGUNA frontera debe dividirnos”, remarcó.

EL Obispo señaló también que no es suficiente congregarse cada año en la frontera “para hablar acerca de esta realidad”, sino que “necesitamos trabajar”.

“NO estamos hablando solo de políticas publicas aquí, estamos hablando de decisiones, que son decisiones de vida y muerte”, dijo.

“NOSOTROS, como Iglesia de Dios, necesitamos vivir esta realidad, enseñar y mostrar lo que creemos en nuestro servicio a los migrantes, y migrantes refugiados”, precisó.