En Guadalajara

Reconocer

Romería 2018 3

Fuente: ArquiMedios — Pbro. Armando González Escoto

Reconocer lleva a agradecer, y la gratitud es un valor humano y cristiano de enorme importancia. Jesús mismo que no requería de agradecimientos, los reclamó cuando sanó a los diez leprosos y sólo uno volvió para agradecer. La gratitud además de ser una respuesta obligada de quien recibe un servicio, es también un estímulo para quien hace un bien. No siempre somos conscientes de los bienes recibidos, lo cual nos vuelve insensibles e ingratos.

Por lo mismo es altamente valioso el ejemplo de gratitud que nos han dado cientos de miles de personas participantes en la célebre romería de Zapopan, sin duda, la fiesta de La gratitud.

Es por eso que debemos agradecer a los asistentes la enseñanza que nos dan con todos los valores que incluye una semejante manifestación. Agradecer a los miles de hombres, mujeres y niños que desde agosto se prepararon para dar a la Virgen la ofrenda de su danza, agradecer a las catorce bandas de música que acompañaron por cinco horas el trayecto de la Virgen, a todas las bandas de guerra que hicieron lo propio sin desfallecer, a todas las agrupaciones, en especial a las venidas de lejos, lo cual supuso dejar su trabajo, sus lugares de origen, erogar gastos, portar sus insignias y uniformes.

Agradecer a tan crecido número de familias completas que madrugaron para luego caminar por kilómetros en esta manifestación de fe, a esos hijos llevando en silla de ruedas a sus padres, a los padres que portaban a sus hijos sobre los hombros. Agradecer su testimonio, su esfuerzo, tantas veces su sacrificio, su presencia, porque en una celebración de esta magnitud y carácter, aunque vaya tanta gente, si tú no vas, haces falta.

Agradecer a las autoridades municipales y a todos los servidores públicos que, creyentes o no, hicieron su mejor esfuerzo para que todo procediera correctamente, un agradecimiento especial al municipio de Zapopan que logró durante tres días conservar una admirable limpieza en todo el entorno de la basílica, asunto para nada menor ante la presencia de tantas vendimias y asistentes.

Particular mención debe darse a los medios de comunicación que un año más supieron ser romeros con los romeros, hacerse parte de la comunidad, vivir su misma experiencia, madrugar como todos, sobrellevar la jornada en el frío y en el calor.

Agradecemos la gratitud que mostró toda la gente, y la riqueza de expresiones múltiples y diversas con que lo hizo. Queriendo agradecer a la Virgen, evangelizan a sus evangelizadores, enlazando en un solo acto una experiencia de fe cristiana de cinco siglos.

No podemos dejar de reconocer la participación del Seminario de Guadalajara, así como de seminaristas de diversas órdenes religiosas, pues augura la esperanza de que, valorando a fondo todo lo que significa este acontecimiento, puedan ya ordenados seguir siendo solidarios con la devoción y sensibilidad de su pueblo.

Reconocimiento pues a la Virgen, cuyo misterioso atractivo sigue convocando a la comunidad cristiana por encima de los dramas que le ha tocado vivir en estos años.