El Papa y la Santa Sede

SAMURAI de Cristo, ejemplo de fortaleza y caridad

samuraiTakayama Ukon, ha sido beatificado en Osaka

El santo padre Francisco señaló como ejemplo de fortaleza y de caridad al “Samurai de Cristo”, Takayama Ukon, beatificado el martes 7 de febrero en la ciudad japonesa de Osaka.

Lo hizo el miércoles  8 de febrero en la audiencia general que se realizó en el Aula Pablo VI del Vaticano, recordando que “en Osaka, en Japón, fue proclamado Beato Justo Takayama Ukon, fiel laico japonés, muerto como un mártir en el 1615”.

Francisco precisó que Ukon “renunció a honores y comodidades aceptando las humillaciones y el exilio. Se mantuvo fiel a Cristo y al Evangelio; por eso representa un admirable ejemplo de fortaleza en la fe y de dedicación a la caridad”.

La ceremonia de beatificación en Japón fue presidida por el cardenal Angelo Amato, presidente de la Congregación para la causa de los santos, en representación del papa Francisco.

Nació en 1552, tres años después de que el misionero jesuita español San Francisco Javier llegó a Japón y fue bautizado a los doce años por orden de su padre, un señor feudal que se había convertido al cristianismo y que protegió a los misioneros católicos que evangelizaban en Japón.

Cuando el samurái estaba casado y con cuatro hijos partió una dura campaña contra los cristianos y expulsó a los misioneros, obligando a los católicos japoneses a la apostasía.

Takayama y su padre se mantuvieron firmes y abandonaron sus tierras, escondidos por sus amigos nobles. A finales de 1614, el cristianismo fue prohibido y Takayama y otros 300 católicos tuvieron que exiliarse en Filipinas, entonces colonia española.

Las autoridades españolas en Manila ofrecieron a Takayama unirse a una invasión del Japón para proteger a los católicos. Takayama rechazó la propuesta y falleció poco después en febrero de 1615 debido a las secuelas que venía padeciendo por su persecución.

En Japón hay 450.000 católicos, el 0,3 por ciento de la población en un país con 127 millones de habitantes.