En Guadalajara

Una pastoral que regrese la dignidad a la persona

La UNIVA (Universidad del Valle de Atemajac), es sede del Primer Encuentro Continental de Pastoral Urbana, que se lleva a cabo del 9 al 11 de octubre. En el tercer día de actividades se contó con la presencia del Nuncio Apostólico en México, Monseñor Franco Coppola; del Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara; el Cardenal Lluis Martínez Sistach, Arzobispo de Barcelona, España, y del Cardenal Odilo Pedro Scherer, Arzobispo de Sao Paulo; además de tres Arzobispos, nueve Obispos y cientos de Sacerdotes.

Fuente: ArquiMedios – Dulce Romero /  Rebeca Ortega

Al medio día, del jueves 11 de octubre, se desarrolló el Panel “Una pastoral que se compromete y construye la ciudad”, impartido por: Dra. María Lucila Isabel Servitje Montull, Dr. Carlos Humberto Gadsden Carraso, Dr. Miguel Álvarez Gándara y el Pbro. Dr José Marcos Castellón.

(Síntesis: Durante la intervención de los panelistas se reflexionó sobre los elementos que se han de considerar para la construcción activa de la ciudad, donde el Evangelio nos interpela en la forma en como administramos los recursos y la economía, en la forma en como cuidamos que los derechos humanos sean a expresión pública del fermento del Reino. No se puede construir una ciudad en la que el compromiso social deja de tener rostro. En la medida en que la Iglesia se acerca y toca al hermano que sufre su dignidad, estamos hilvanando con filigrana el tejido social de nuestras urbes.).

Combatir la pobreza

“Construir la ciudad desde acciones efectivas frente a la pobreza, en particular en contextos urbanos”, fue el tema que impartió la Dra. María Lucila Isabel Servitje. En su ponencia destacó algunas cifras de la pobreza en México, señaló que “30% de la población carece de ingreso suficiente para adquirir lo básico, 44% presentan alguna carencia social, además de ingreso insuficiente. La principal carencia es acceso a seguridad social, 56%. De 1992 a 2016, la pobreza subió y bajó, para volver a subir y regresar al mismo punto que hace 25 años.

“Hay que entender esta contradicción: el 60% de quienes viven en zonas rurales es pobre; el 70% de los pobres vive en zonas urbanas; la pobreza es un fenómeno urbano”, dijo la Dra. María Lucila Isabel y añadió “tres componentes de la pobreza: Ingreso insuficiente e inestable, condiciones sociales que reproducen pobreza y arraigo a territorios aislados y con rezago”.

Después, compartió las cifras del ámbito laboral en México. “El 40% de quienes trabajan, ganan apenas para vivir en pobreza extrema. El salario mínimo es un lastre que afecta al conjunto de los salarios. Se han incrementado los trabajaos de baja remuneración, pero hay dos millones de empleos menos con salarios de 8 mil pesos o más, de 2013 a 2018. La proporción del valor de los salarios en el PIB ha bajado y está a menos de la mitad del promedio de la OCDE”, y compartió que la “informalidad”, es factor de pobreza relacionado con baja productividad”.

“La permisividad y la omisión son parte de la política pública laboral. El gobierno es responsable como patrón y también como autoridad, por permitir estas violaciones a la legalidad”. Finalmente, expuso las condiciones sociales que producen la pobreza: Inestabilidad laboral y trabajo de cuidado, no reconocido ni remunerado; falta de acceso a los servicios públicos; Inadecuada localización entre subcentros de empleo y vivienda, menos ingresos y mayor marginalidad; ubicación riesgosa de las viviendas. La pobreza y los eventos extremos tienen una relación circular. Mayor incidencia de homicidios varoniles por violencia social en construcción de modelos de masculinidad y hostigamiento de las instituciones sociales, política, etc. y riesgo de mayor violencia emocional, física y económica haca las mujeres en comparación con las de áreas rurales.

“Las ciudades tendrían que ser una solución, no una causa más de la pobreza”, concluyó la Dra. María Lucila Isabel Servitje.

La construcción de la confianza

Por su parte, el Presidente del FIDEDOG (Fundación Internacional para el Desarrollo de Gobiernos Confiables), Dr. Carlos Humberto Gadsden Carrasco, expuso el tema, “Racionalizar juntos la ciudad para creer y esperar juntos activamente”.

“Nos encontramos en un contexto en el que los gobierno encuentran numerosos obstáculos para obtener y mantener la confianza de sus ciudadanos. Pero no solo los gobierno. Las Iglesias, las instituciones, los ciudadanos mismos, somos objetos de desconfianza. No hay tarea más importante  por hacer que construir la confianza dentro de a sociedad. Construir gobiernos confiables, una Iglesia confiable, ciudadanos confiables, cristianos confiables… Ser confiables”, dijo el ponente.

Después, manifestó “Es posible construir una realidad parroquial racionalizada, evaluable con datos y verificable en el desempeño, para poder creer en espíritu y en verdad en una realidad nueva construida por la comunidad eclesial, a la vez que observamos e incidimos en los dolores y sufrimientos de las personas en nuestra territorialidad.

“Así como la ISO 18091 trata de hacer políticamente viable, lo técnicamente indispensable en una localidad, aquí se trata  de hacer creíble y palpable, una agenda de fe y esperanza en el territorio vecinal, donde nuestras parroquias sean sacramentos de vida para la comunidad”, dijo el Dr. Carlos Humberto Gadsden.

Indicó que la ISO 18901, es la primera iniciativa mexicana aceptada por la Organización Internacional de Normalización (ISO), desde su fundación en 1946. Es una norma internacional ISO para gestión de la calidad en gobiernos locales. Para construir gobiernos y ciudadanos confiables. Sirve para hacer observatorios ciudadanos integrales.

“Más allá de la racionalidad de la transparencia y de la eficiencia. Más allá de la transparencia está la verdad que nos hace libres. Más allá de la eficiencia, está la pasión por hacer lo que no podemos dejar de hacer. Más allá de la transparencia y de la eficacia está la construcción de la confianza. Más allá de la construcción de la confianza, están los dones de la fe, la esperanza y la caridad; pero hay que construir los cimientos mínimos aceptables.

“La construcción de la confianza requiere de ingenio e innovación, de verdad y de pasión. La ISO 1891 se hizo para construir la confianza en los gobiernos, en los ciudadanos, en nosotros mismos. La verdad es lo único que construye la confianza. ¡Nos urgen gobiernos confiables! ¡Y para ello, nos urgen ciudadanos confiables! ¡Y esto se puede hacer desde los chicos y los jóvenes, en parroquias, comunidades y barrios, e inclusive a nivel personas!”, señaló el Presidente del FIDEDOG.

Concluyó su ponencia, compartiendo los resultados del diagnóstico parroquial con el modelo ISO 18091, de acuerdo con el Manual Operativo de Pastoral Parroquial de la Arquidiócesis de México y exhortó a los asistentes a crear y formar parte de los Observatorios Ciudadanos de su ciudad.

“Construir los sujetos de la ciudad desde la paz y los derechos humanos”, por el Dr. Miguel Álvarez Gándara, es una persona muy ligada en el trabajo de paz.

“La mirada de paz no es solo una mirada en contra de la violencia, sino que el trabajo para conseguir la paz debe propiciar procesos de transformación, igualmente en el trabajo de los derechos humanos que no es algo meramente institucional sino de la propia sociedad. La mirada de paz y derechos humanos entiende causas pero sobretodo sujetos, propicia la participación, se orienta por la justicia, el desarrollo y la democracia, pero lo entiende como un proceso”.

Puntos destacados

El Dr. Miguel Álvarez, mencionó que en esta nueva etapa compleja y con rasgos de crisis, Aparecida nos muestra o nos permite ver 6 grandes rutas que nos orientan: la desigualdad, la paz (hay nuevos tipos de violencias que deben ser trabajadas), diferencias notables entre hombres y mujeres, entender la mentalidad de los pobres (mas allá de pensar que son indiferentes), la defensa de los religiosos y rescate de las culturas.

“Se deben trabajar estos retos integralmente porque son retos también para nuestro propio ser, no las debemos ver lejanas o exclusivas de las instituciones.

“Desde esta mirada de los derechos humanos en las grandes ciudades, las sociedades debemos comprender que todo ha cambiado rápidamente ya no se rigen de manera horizontal sino vertical, han crecido en muchos sentidos pero siguen siendo sociedades clasistas, racistas y machistas. Hay un cambio que se debe lograr, se debe ir de la protesta a la propuesta. Recordar que ante las crisis institucionales los pobres, los oprimidos, los menos favorecidos y más lastimados se cansaron porque consideran que han sido tratados por conforme a lo que la sociedad cree que les hace falta y no por sus capacidades, por lo que son, lo que en realidad hacen. Y nosotros como Iglesia necesitamos ir a esos nuevos espacios en los que ellos se desenvuelven”.

En la construcción de la paz

“Para lograr conseguir la paz debemos reconocer sus actores y conocer sus proyectos, sus agendas, sus propuestas, para incitarlos a la participación”.

Algunos de los retos especiales y pastorales que propone el Dr. Miguel Álvarez, son: “reconocer y hacer nuestra la catequesis del Papa Francisco, no esperar a que los procesos bajen sino propiciarlos y trabajar en ellos. Hoy la misericordia nos invita a ser más que generosos, a entender a esa gente que necesita de nosotros, acercarnos, escucharlos, para entonces desde ahí ofrecerles una atención.

“Asumamos una nueva manera de hacer pastoral, para dar un verdadero cambio más sustantivo. No es momento de actuar solos sino de sumar. Estos tiempos oscuros son para los creyentes momentos de gracia, porque nos dan la oportunidad de evangelizar. Estamos llamados a ser actores de paz y de esperanza”.

“Reconstruir el tejido social para construir la ciudad”, por el Pbro. Dr. José Marcos Castellón, Arquidiócesis de Guadalajara.

El Pbro. Castellón inició su exposición con esta frase: “Con la pastoral urbana hay que saber escuchar las necesidades de las personas”.

Después de leer el pasaje evangélico de leproso que se acerca a Jesús para ser curado, el Padre Marcos Castellón, dijo que Jesús nos ofrece algunas pautas para la construcción del tejido social, con su método de la respetuosa cercanía y la misericordia. Y al hablar sobre el tejido social, explicó que nos referimos a las formas que usamos para relacionarnos con las personas.

“El tejido está en franca descomposición, porque necesitamos la reconstrucción de estructuras que dignifiquen para lograr crear relaciones sanas y ofrecer algunas pistas desde la teología, esto es lo que es la Pastoral Urbana”.

Jesús está en la ciudad

“Cualquier ciudad es un espacio de convivencia humana donde se da lo mejor y peor, es un espacio de oportunidades y donde se genera la mayor pobreza; y ahí mismo es donde se da el rompimiento del tejido social.

“Cristo habita en la ciudad, l reto es encontrarlo caminando en las calles y verlo en quienes con esfuerzo han salido adelante, en los más lastimados, en donde hay manos que se extienden para compartir, en los rostros de quienes buscan la esperanza de un mundo mejor.

“Ver a Jesús es también dejarnos evangelizar en la ciudad como espacio de salvación. Llama la atención que el leproso este en la ciudad cuando su aspecto es para estar apartado, pues es la imagen del hombre que no puede ser soportado, el que se siente el rechazado, discriminado, abandonado, pecador y se acerca a Jesús, pero ha dejado de sentirse hijo de Dios. La ciudad y su sistema neoliberal ha dejado así a muchos y les ha puesto un precio.

“Las grandes urbes que son una gran masa nos han despersonalizado, la personas ya no existe, somos apenas la clave del seguro si es que tenemos la suerte de tenerlo.

“Aun así el leproso se acercó a Jesús porque todavía tiene esperanza, que se ve alimentada por un Jesús que no conoce pero del que ha oído hablar. La esperanza es la virtud cristiana que hace ver el futuro con un plus y está en un dinamismo transformador. El leproso reconoce la fuerza salvadora de Jesús. Dios actúa siempre con libertad, pero el hombre debe reconocer que no puede solo, y le falta la humildad para reconocer que no todo lo merece y esperando eso, deja pasar lo maravilloso de la vida.

“Jesús tiene el poder de reintegrarnos a la comunidad de donde nos han expulsado, y toma con misericordia a quien la sociedad ha rechazado. La voluntad de Dios es que todos los seres humanos vivamos dignamente, que tengamos vida”.

Jesús extendió su mano y lo tocó

“Cristo da la fuerza vital del Espíritu que da vida, es su fuerza sanadora y su poder regenerador el que da vida. Hoy como cristianos necesitamos tocar, palpar; tenemos que extender la mano y tocarlos, necesitamos tener la experiencia de cualquier tipo de marginación, no podemos mirar de lejos sino palpar para que por medio de nosotros Jesús sane a los demás.

“La Pastoral Urbana no puede ser otra cosa que la experiencia de Jesús. No nos cansemos de extender la mano para crear lazos de comprensión y ayuda; es necesario que Jesús toque nuestras relaciones sociales para combatir todo lo tocado por la violencia.

“Extendamos la cultura de la cercanía, compartiendo los gozos, esperanzas y angustias de nuestras ciudades. Necesitamos recuperar nuestra dignidad como hijos de Dios. Nuestras estructuras eclesiales deben estar al servicio de las personas para sanar el tejido social, sino lo hacemos la estructura no solo va a estar más dañada, sino que va a desaparecer”.