Ene-Feb-2016

04. Peregrinacion al Santuario de GPE

EL PRESBITERIO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE GUADALAJARA, EN EL REGAZO DE LA “MADRE DEL VERDADERO DIOS POR QUIEN SE VIVE”

Año con año el presbiterio de la Arquidiócesis de Guadalajara junto a su pastor, el Emmo. Sr. Cardenal José Francisco Robles Ortega, hizo su visita al Santuario de Guadalupe aquí en la Perla Tapatía. La cita fue a las 12:00, del 12 de enero  2016, con la Celebración de la Sagrada Eucaristía.
En este Año Jubilar de la Misericordia, esta celebración toma un tono especial y particular. En la homilía, el Señor Cardenal José Francisco, expresaba que los representantes del presbiterio de Guadalajara, han venido como peregrinos que saludan a María, la Madre de Dios, como lo hace el Pueblo: Dios te Salve Reyna y Madre de Misericordia”.
El nombre de Dios es Misericordia
Posteriormente, hizo mención del libro del Papa Francisco “El nombre de Dios es Misericordia”, presentado en Roma el mismo día, hablando de Jesús como la Misericordia Encarnada, llenando a María de Misericordia; La expresión más grande de la Misericordia de Dios es que fuimos rescatados del pecado y el haber obtenido la dignidad de ser de verdad, hijos en el Hijo de Dios, Jesucristo Nuestro Señor. Por eso la invocación a la Virgen María, en este año especial de gracia, se le dice “vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, no nos abandones… y llévanos de nuevo a tu Hijo, la Misericordia en persona, la Misericordia Encarnada”.
Ayudar a acercar la Misericordia de Dios
A todo el presbiterio de la Arquidiócesis de Guadalajara, el Señor Cardenal José Francisco, lanzó un llamado para que en el Año de la Misericordia, cada uno sepa administrar, acercar, dar la Misericordia de Dios al pueblo de Dios que se les ha confiado, sobre todo en los sacramentos.

Vivir la Misericordia es experimentar la comunión
Tomando el espíritu de este año jubilar se evita el riesgo de no esforzarse y no luchar en la vida cristiana, porque sólo basta la Misericordia. Al contrario, vivir la Misericordia es experimentar la comunión filial y vital con Dios como Padre; y al mismo tiempo identificarse con Cristo, acentuó.
Al finalizar la Eucaristía, el Señor Cura José Guadalupe Dueñas Gómez, junto con toda su comunidad parroquial, ofreció una rica comida en ambiente familiar y festivo a los ahí presentes. También ofrecieron regalos y bolos a los sacerdotes con el cariño de la gente que siempre los ha caracterizado. Por este inicio de año, con gratitud y de la mano de María, camina la Iglesia de Guadalajara.
Ad Augusta per Angusta!

Felipe Larios Velasco, Pbro.