Ene-Feb-2016

08. Papa Francisco lectura pastoral de su viaje a MX

CAMINAR DE LA IGLESIA EN MÉXICO

LA VISITA DE FRANCISCO A MÉXICO

Intensas jornadas de una Visita Pastoral
El Papa Francisco ha realizado un viaje apostólico, del 12 al 17 de febrero de 2016, en donde ha encontrado a las periferias; una auténtica peregrinación que le ha permitido ponerse frente a frente con la “morenita” del Tepeyac, Nuestra Señora de Guadalupe. Ahora, conviene recordar algunos momentos, sin ser exhaustivo, para reflexionar y luego archivar, para ganar en experiencia.
Sí, la visita del Papa puede considerarse una auténtica visita pastoral. Porque si bien, una visita pastoral es aquella que realiza un obispo a las parroquias y comunidades de su diócesis, en este caso, el Obispo de Roma y Sucesor de Pedro ha visitado esta porción de la Iglesia que peregrina en México. En la visita pastoral, el obispo tiene encuentros con el clero, los religiosos y los laicos para exhortarlos a tener una vida de fe y práctica cristiana, y examina y valora las estructuras e instrumentos destinados al servicio pastoral.
El mismo Papa Francisco, el domingo siguiente al viaje, el 21 de febrero, expresó lo que significó esta experiencia vivida: “El viaje apostólico que cumplí hace unos días a México fue una experiencia de transfiguración. El Señor nos ha mostrado la luz de su gloria a través del cuerpo de su Iglesia, de su Pueblo santo que vive en aquella tierra. Un cuerpo herido tantas veces, un Pueblo tantas veces oprimido, despreciado, violado en su dignidad. Los diversos encuentros vividos en México han sido encuentros llenos de luz: la luz de la fe que transfigura los rostros y aclara el camino. Agradezco al Señor y a la Virgen de Guadalupe por el don de esta peregrinación”.
¡Bienvenido!
A su llegada al aeropuerto, el Papa Francisco pudo constatar que el pueblo mexicano “se pinta solo” para mostrar su alegría y hospitalidad. En esta ocasión, no hubo discursos, solamente gestos; de parte de la gente porras, saludos baile y música, manos abiertas al amigo que llegaba. Las primeras palabras que el Papa Francisco dirigió a los mexicanos fueron pronunciadas ese mismo día, por la noche, ante las personas que los esperaban fuera de la Nunciatura Apostólica: “Les agradezco que estén aquí y les pido que recemos juntos, por aquellas personas que están enojadas, que tienen celos, envidia, para los que queremos, los que nos quieren, pero también para los que no queremos, los que no nos quieren y los que nos han hecho mal, a las que nos han hecho daño”.
Primera jornada: en camino hacia Guadalupe
El viernes 13 de febrero, el Papa emprendió un camino que lo llevaría a postrarse ante la sagrada imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Pero antes, tuvo dos momentos importantes: la ceremonia de bienvenida en el Palacio Nacional y la visita a la Catedral Metropolitana, donde tuvo un encuentro con los obispos mexicanos.
Del primer saludo al pueblo mexicano, en el Palacio Nacional, se consignan las siguientes frases:
El Papa vino como misionero de misericordia y paz pero también como hijo que quiere rendir homenaje a su madre, la Virgen de Guadalupe, y dejarse mirar por ella.
El Santo Padre abraza al pueblo mexicano en sus múltiples expresiones y en las más diversas situaciones que le toca vivir.
Reconoce que la principal riqueza de México hoy tiene rostro joven lo cual invita a pensar y proyectar un futuro, un mañana, de esperanza y proyección porque un pueblo con juventud es un pueblo capaz de renovarse, transformarse; es una invitación a alzar con ilusión la mirada hacia el futuro y, a su vez, nos desafía positivamente en el presente.
El Pontífice exhorta a darnos cuenta de que un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común, este «bien común» que en este siglo XXI no goza de buen mercado.
Llamado a los Obispos de México a mantener la unidad:
El Papa reconoció que no podía privarse de poder posar la propia mirada sobre la «Virgen Morenita»?
El Santo Padre pidió que le permitieran que todo cuanto les dijera partiera desde la Guadalupana.
El Papa Francisco les invitó a reconocer que la única fuerza capaz de conquistar el corazón de los hombres es la ternura de Dios y los invitó a reclinarse, con delicadeza y respeto, sobre el alma profunda de su gente, a descender con atención y a descifrar su misterioso rostro.
El Papa pidió que fueran obispos de mirada limpia, de alma transparente, de rostro luminoso, que no le tengan miedo a la transparencia porque la Iglesia no necesita de la oscuridad para trabajar.
El Sucesor de Pedro les aconsejó que no se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa y que no pongan su confianza en los «carros y caballos» de los faraones actuales.
El Papa pidió a los obispos ofrecer un regazo materno a los jóvenes.
El Santo Padre indicó que hay que tener una mirada atenta y cercana, no adormecida.
El Pontífice señaló que el primer rostro que deben custodiar en su corazón es el de sus sacerdotes y que no los dejen expuestos a la soledad y al abandono, presa de la mundanidad que devora el corazón. Los exhortó a que nunca falte la paternidad de los Obispos, para con sus sacerdotes.
El Papa se salió del texto y con espontaneidad les dijo: si tienen que pelearse, peléense, si tienen que decirse cosas, se las digan, pero como hombres, en la cara y como hombres de Dios, que después van a  rezar juntos, a discernir juntos y si se pasaron de la raya, a pedirse perdón pero mantengan la unidad del cuerpo episcopal.
El Papa sunrayó que no se necesitan «príncipes», sino una comunidad de testigos del Señor.
Francisco en la basílica de Guadalupe: Las lágrimas de los que sufren no son estériles
Desde la catedral Metropolitana, a la Basílica de Guadalupe, durante 16 kilómetros, los mexicanos demostraron al Papa su enorme cariño. El PapaFrancisco recorrió Ciudad de México arropado por miles de peregrinos que llenaron las calles  hasta el Santuario de la Virgen de Guadalupe.
Allí lo esperaban más de 35.000 personas llegadas de todo el país. El Santo Padre quiso que su primera misa multitudinaria en México fuera en la casa de la Morenita del Tepeyac. Y, como no podía ser de otra forma, los peregrinos le recibieron al son de “La Guadalupana”, la canción más popular en honor a la Emperatriz de las Américas.
Antes de entrar a la basílica, el Papa encendió una vela simbolizando que la misericordia debe iluminar el mundo. Después entró por su Puerta Santa para presidir la misa.
En su homilía repasó la historia de San Juan Diego y la Virgen de Guadalupe. Recordó que la Madre de Dios eligió a un humilde indio para transmitir su mensaje en tierra mexicana:
“Así como se hizo presente al pequeño Juanito, de esa misma manera se sigue haciendo presente a todos nosotros; especialmente a aquellos que como él sienten “que no valían nada”. Esta elección particular, digamos preferencial, no fue en contra de nadie sino a favor de todos”.
Por eso, y con profunda emoción, Francisco explicó que ninguna persona puede quedar fuera de nuestras sociedades:
“Todos somos necesarios, especialmente aquellos que normalmente no cuentan por no estar a la “altura de las circunstancias” o no “aportar el capital necesario” para la construcción de las mismas”.
En la Virgen María, dijo el Papa, todos los hombres pueden hallar consuelo porque como le dijo a San Juan Diego, ella es madre de todos:
“Ella nos dice que tiene el “honor” de ser nuestra madre. Eso nos da la certeza de que las lágrimas de los que sufren no son estériles. Son una oración silenciosa que sube hasta el cielo y que en María encuentra siempre lugar en su manto”.
Aseguró que la Virgen continúa pidiendo a los cristianos que sean sus enviados para acompañar a las personas en todas las circunstancias:
“Sé mi embajador, nos dice, dando de comer al hambriento, de beber al sediento, da lugar al necesitado, viste al desnudo y visita al enfermo. Socorre al que está preso, perdona al que te lastimó, consuela al que esta triste, ten paciencia con los demás y, especialmente, pide y ruega a nuestro Dios”.
Francisco recordó que la Virgen invita hoy en día a seguir construyendo santuarios por el mundo; unos santuarios que son las vidas de las personas, en especial, las de aquellas que más sufren.
Por último el Papa bendijo el regalo que trajo a la Virgen de Guadalupe. Es una diadema de oro y plata para la patrona de las Américas con la inscripción “Mater Mea Spes Mea”.
Ecatepec y Hospital de los niños: Encuentro con el dolor
El domingo 14 de febrero, el Papa Francisco llegó a Ecatepec para celebrar la Misa en el Centro de Estudios de Ecatepec. De la homilía pronunciada durante la Misa se resaltan algunas ideas:
El Papa señaló que este tiempo de Cuaresma es un buen momento para recuperar la alegría y la esperanza que hace sentirnos hijos amados del Padre y que es tiempo para ajustar los sentidos, abrir los ojos frente a tantas injusticias que atentan directamente contra el sueño y el proyecto de Dios.
El Santo Padre mencionó que las Tres tentaciones que sufrió Cristo son las tres tentaciones del cristiano que intentan arruinar la verdad a la que hemos sido llamados: Primera: La riqueza, adueñándonos de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos tan sólo para mí o «para los míos». Segunda: La vanidad, esa búsqueda de prestigio en base a la descalificación continua y constante de los que «no son como uno». La tercera: el orgullo, o sea, ponerse en un plano de superioridad del tipo que fuese, sintiendo que no se comparte la «común vida de los mortales», y que reza todos los días: «Gracias te doy Señor porque no me has hecho como ellos».
El Sucesor de Pedro hizo resonar estas palabras: hermanos y hermanas metámoslo en la cabeza con el demonio no se dialoga, no se pueda dialogar porque nos va a ganar siempre, solamente la fuerza de la palabra de Dios lo puede derrotar. Hemos optado por Jesús y no por el demonio.
Hospital pediátrico: La “cariñoterapia”
Ese mismo día, el Papa visitó al hospital pediátrico «Federico Gómez» de Ciudad de México.
En cada pequeño paciente, el Papa quiso abrazar a todos los niños enfermos del mundo y a sus familias. Entre otras cosas, el Papa les dijo: “Quiero pedirle a Dios que los bendiga, los acompañe a ustedes y a sus familias, a todas las personas que trabajan en esta casa y buscan que esas sonrisas sigan creciendo cada día.
A todas las personas que no sólo con medicamentos sino con «la cariñoterapia» ayudan a que este tiempo sea vivido con mayor alegría. ¡Tan importante «la cariñoterapia»! ¡Tan importante! A veces una caricia ayuda tanto a recuperarse”.
Perón ante los indígenas y consolidación de la Familia
El lunes 15 de febrero el Santo Padre se dirigió hacia el Estado de Chiapas en donde los destinatarios de su mensaje serían los indígenas y las familias; celebraría el Papa la Misa en San Cristóbal de las Casas y tendría un encuentro con las Familias en Tuxtla Gutiérrez.
En el corazón del hombre y en la memoria de muchos de nuestros pueblos está inscrito el anhelo de una tierra, de un tiempo donde la desvalorización sea superada por la fraternidad, la injusticia sea vencida por la solidaridad y la violencia sea callada por la paz.
De muchas maneras y de muchas formas se ha querido silenciar y callar este anhelo, de muchas maneras han intentado anestesiarnos el alma, de muchas formas han pretendido aletargar y adormecer la vida de nuestros niños y jóvenes con la insinuación de que nada puede cambiar o de que son sueños imposibles.
El desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos impactan a todos (cf. Laudato si’,14) y nos interpelan. Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia.
En cuanto a los indígenas…Algunos han considerado inferiores sus valores, sus culturas y sus tradiciones. Otros, mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban. ¡Qué tristeza!
Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón!, perdón hermanos. El mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, los necesita a ustedes. El mundo de hoy, preso del pragmatismo, necesita reaprender el valor de la gratuidad.
Del Discurso en la celebración con las Familias, en Tuxtla Gutiérrez:
El Papa señaló que le gustó la expresión que usó un joven llamado Manuel: «Echarle ganas», y dijo que así es el Espíritu Santo que siempre quiere hacer en medio nuestro: echarnos ganas, regalarnos motivos para seguir apostando a la familia, soñando, construyendo, una vida que tenga sabor a hogar y a familia. Y cuando llegó la plenitud de los tiempos, el Padre Dios le echó ganas a la humanidad para siempre y nos mandó a su Hijo.
El santo Padre afirmó que prefiere una familia herida, que intenta todos los días conjugar el amor, a una familia y sociedad enferma por el encierro o la comodidad del miedo a amar; prefiere una familia que una y otra vez intenta volver a empezar, a una familia y sociedad narcisista y obsesionada por el lujo y el confort; prefiere una familia con rostro cansado por la entrega a familia con rostros maquillados que no han sabido de ternura y compasión.
Prefiero un hombre y una mujer don Aniceto y señora con el rostro arrugado por las luchas de todos los días que después de más de 50 años se siguen queriendo.
El único consejo es que no terminen el día sin hacer las paces porque si terminan el día en guerra van a amanecer ya en guerra fría y la guerra fría es muy peligrosa en la familia porque va socavando desde abajo.
Para finalizar, el Papa invitó, en este marco de la fiesta familiar, a que los matrimonios, en silencio, renovar sus promesas matrimoniales y los que están de novios pedir la gracia de una familia fiel y llena de amor.
A los consagrados y los jóvenes
El martes, 16 de febrero, en Morelia, se vivió una jornada inolvidable para los consagrados, sacerdotes y religiosos, así como para muchos jóvenes mexicanos:
El Papa Francisco dijo que a rezar se aprende, como aprendemos a caminar, a hablar, a escuchar. La escuela de la oración es la escuela de la vida y en la escuela de la vida es donde vamos haciendo la escuela de la oración.
Nuestra primera llamada es aprender a decir «Padre nuestro», a decir Abba.
¿Qué tentación nos puede venir de ambientes muchas veces dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas, el desprecio por la dignidad de la persona, la indiferencia ante el sufrimiento y la precariedad? ¿Qué tentación podemos tener una y otra vez frente a esta realidad que parece haberse convertido en un sistema inamovible? Creo que podríamos resumirla con la palabra resignación.
Una resignación que nos paraliza y nos impide no sólo caminar, sino también hacer camino; una resignación que no sólo nos atemoriza, sino que nos atrinchera en nuestras «sacristías» y aparentes seguridades; una resignación que no sólo nos impide anunciar, sino que nos impide alabar. Una resignación que no sólo nos impide proyectar, sino que nos impide arriesgar y transformar.
Con los jóvenes de México
El Santo Padre, en Morelia y sostuvo un encuentro con miles de jóvenes de todo México en el estadio “José María Morelos y Pavón”. A continuación lagunas ideas del discurso que pronunció en el multitudinario evento:
El Papa Francisco envió un saludo a los jóvenes de Guadalajara: “quiero enviar un saludo y una bendición a los miles de jóvenes que en la Arquidiócesis de Guadalajara están reunidos en la Plaza San Juan Pablo II siguiendo lo que está pasando aquí y como ellos tantos otros… pero mandaron a avisar que eran miles, miles ya reunidos escuchando. Así que somos 2 estadios: la Plaza San Juan Pablo II de Guadalajara y nosotros aquí. Y después tantos otros también”.
Uno de los mayores tesoros de esta tierra mexicana tiene rostro joven, son sus jóvenes. Sí, son ustedes la riqueza de esta tierra. Cuidado, no dije la esperanza de esta tierra, dije: «Su riqueza».Ustedes son la riqueza, hay que transformarla en esperanza.
La principal amenaza a la esperanza son los discursos que te desvalorizan, te van como chupando el valor y terminas como caído… La principal amenaza a la esperanza es cuando sienten que no le importan a nadie o que estás dejado de lado…La principal amenaza es creer que por tener un gran «carro» serán felices.
Me han pedido una palabra de esperanza, la que tengo para decirles, la que está en la base de todo se llama Jesucristo.
…Los alpinistas tienen una canción muy linda que me gusta repetírsela a los jóvenes. En el arte de ascender el triunfo no está en no caer sino en no permanecer caído. Ese es el arte y ¿quién es el único que te puede agarrar de la mano para que no permanezcas caído?…
Y si ven un amigo o una amiga que se pegó un resbalón en la vida y se cayó, anda y ofrécele la mano pero ofrécela con dignidad, ponte al lado de él, de ella, escúchalo, no le digas te traigo la receta, como amigo, despacito, dale fuerzas con tu palabra, dale fuerzas con la escucha, esa medicina que se va olvidando. la “escuchoterapia”, déjalo hablar, déjalo que te cuente y entonces poquito a poco te va extendiendo la mano y vos lo vas a ayudar en nombre de Jesucristo.
Tres palabras que las vamos a repetir: riqueza que se la dieron, esperanza porque queremos abrirnos a la esperanza, dignidad. ¿Las repetimos? Riqueza y se la dieron, esperanza porque queremos abrirnos a la esperanza, dignidad. ¿Las repetimos? Riqueza, esperanza, dignidad.
Otra vez las 3 palabras: riqueza, esperanza y dignidad. Pero riqueza esa que Dios nos dio y que tenemos que hacer crecer.
Jesús el que nos da la esperanza nunca nos invitaría a ser sicarios, sino que nos llama discípulos. Nos llama amigos. Jesús nunca nos mandaría a la muerte, sino que todo en Él es invitación a la vida. Una vida en familia, una vida en comunidad; una familia y una comunidad a favor de la sociedad.
… nunca dejen de lado la familia. La Familia es la piedra de base de la construcción de una gran nación.
A los presos y a los migrantes
El miércoles, 17 de febrero, se realizó la última jornada del Papa Francisco en México, en esta ocasión, todo en Ciudad Juárez, Chihuahua.
Estoy concluyendo mi visita a México y no quería irme sin venir a saludarlos, sin celebrar el Jubileo de la Misericordia con ustedes.
Ya tenemos varias décadas perdidas pensando y creyendo que todo se resuelve aislando, apartando, encarcelando, sacándonos los problemas de encima, creyendo que estas medidas solucionan verdaderamente los problemas.
La misericordia divina nos recuerda que las cárceles son un síntoma de cómo estamos en la sociedad, son un síntoma en muchos casos de silencios, de omisiones que han provocado una cultura del descarte. Son un síntoma de una cultura que ha dejado de apostar por la vida; de una sociedad que poco a poco ha ido abandonando a sus hijos.
El problema de la seguridad no se agota solamente encarcelando, sino que es un llamado a intervenir afrontando las causas estructurales y culturales de la inseguridad, que afectan a todo el entramado social.
Al decirles estas cosas un recuerdo de Jesús “el que esté sin pecado que tire la primera piedra”… Hermanos, siempre me pregunto al entrar en una cárcel ¿por qué ellos y no yo? Y es un misterio de la misericordia divina, pero esa misericordia divina hoy la estamos celebrando todos mirando hacia adelante en esperanza.
Antes de pronunciar su discurso, el Santo Padre dijo unas breves palabras cuando dejó un regalo en la capilla del reclusorio: una imagen de Cristo de Cristal
Ante el mundo del trabajo: soñar un México diferente
Uno de los flagelos más grandes a los que se ven expuestos los jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo sostenible y redituable que les permita proyectarse, y esto genera en tantos casos, tantos casos, situaciones de pobreza y marginación. Y esta pobreza y marginación es el mejor caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia.
Desgraciadamente, el tiempo que vivimos ha impuesto el paradigma de la utilidad económica como principio de las relaciones personales. La mentalidad reinante en todas partes propugna la mayor cantidad de ganancias posibles, a cualquier tipo de costo y de manera inmediata.
… la mejor inversión que se puede realizar es invertir en la gente, en las personas, en las familias. La mejor inversión es crear oportunidades.
Dios pedirá cuenta a los esclavistas de nuestros días, y nosotros hemos de hacer todo lo posible para que estas situaciones no se produzcan más. El flujo del capital no puede determinar el flujo y la vida de las personas.
Quiero invitarlos a soñar en México, donde el papá pueda tener tiempo para jugar con sus hijos, donde la mamá pueda tener tiempo para jugar con sus hijos y eso lo van a lograr dialogando, negociando, perdiendo para que ganen todos.
Los invito a soñar el México que sus hijos se merecen; el México donde no haya personas de primera segunda o de cuarta, sino el México que sabe reconocer en el otro la dignidad de hijo de Dios.
Ante el fenómeno de la migración: ¡No más muerte ni explotación!
La misericordia rechaza siempre la maldad, tomando muy en serio al ser humano…la misericordia se acerca a toda situación para transformarla desde adentro. Ese es precisamente el misterio de la misericordia divina. Se acerca, invita a la conversión, invita al arrepentimiento; invita a ver el daño que a todos los niveles se está causando. La misericordia siempre entra en el mal para transformarlo.
Son las lágrimas las que pueden darle paso a la transformación, son las lágrimas las que pueden ablandar el corazón, son las lágrimas las que pueden purificar la mirada y ayudar a ver el círculo de pecado en que muchas veces se está sumergido. Son las lágrimas las que logran sensibilizar la mirada y la actitud endurecida y especialmente adormecida ante el sufrimiento ajeno. Son las lágrimas las que pueden generar una ruptura capaz de abrirnos a la conversión.
No podemos negar la crisis humanitaria que en los últimos años ha significado la migración de miles de personas, ya sea por tren, por carretera e incluso a pie, atravesando cientos de kilómetros por montañas, desiertos, caminos inhóspitos.
Pidámosle a nuestro Dios el don de la conversión, el don de las lágrimas, pidámosle tener el corazón abierto, como los ninivitas, a su llamado en el rostro sufriente de tantos hombres y mujeres. ¡No más muerte ni explotación¡
SALUDO FINAL DEL PAPA FRANCISCO PARA TODO MÉXICO
No quisiera irme sin agradecer el esfuerzo de quienes han hecho posible esta peregrinación. Agradezco a todas las autoridades federales y locales, el interés y la solícita ayuda con la que han contribuido al buen desarrollo de este propósito. A su vez, quisiera agradecer de corazón a todos los que han colaborado de distintos modos en esta visita pastoral. A tantos servidores anónimos que desde el silencio han dado lo mejor de sí para que estos días fueran una fiesta de familia, gracias. Me he sentido acogido, recibido por el cariño, la fiesta, la esperanza de esta gran familia mexicana, gracias por haberme abierto las puertas de sus vidas, de su Nación.
La noche nos puede parecer enorme y muy oscura, pero en estos días he podido constatar que en este pueblo existen muchas luces que anuncian la esperanza; he podido ver en muchos de sus testimonios, en sus rostros, la presencia de Dios que sigue caminando en esta tierra, guiándolos y sosteniéndolos en la esperanza; muchos hombres y mujeres, con su esfuerzo de cada día, hacen posible que esta sociedad mexicana no se quede a oscuras.
Muchos hombres y mujeres a lo largo de las calles cuando pasaba levantaban sus hijos, me los mostraban. Son el futuro de México, cuidémoslos, amémoslos. Esos chicos son profetas del mañana, son signo de un nuevo amanecer y les aseguro que por ahí en algún momento sentía como ganas de llorar al ver tanta esperanza en un pueblo tan sufrido.
Nuevamente, muchas gracias por esta tan cálida hospitalidad mexicana.
Y como colofón, bien se puede citar lo que el Papa publicó en su twiter: “Gracias a México y a todos los mexicanos. Que el Señor y la Virgencita de Guadalupe nos acompañen siempre”.

Pedro Rodríguez González, Pbro. Lic.