Ene-Feb-2016

11. Jubileo de la Curia Romana

JUBILEO DE LA CURIA ROMANA, DEL GOBERNATORATO Y

DE LAS INSTITUCIONES DE QUE DEPENDEN DE LA SANTA SEDE

 

El 22 de febrero de 2016, en el día en que la Iglesia Católica celebró la fiesta litúrgica de la Cátedra de San Pedro, el Santo Padre Francisco convocó a todos los Cardenales, Obispos, sacerdotes y laicos que le ayudan en la Curia Romana, para celebrar su Jubileo, en el contexto del Jubileo Extraordinario de la Misericordia.
Meditación del Rev. P. Marko Ivan Rupnik, s.j.
El jubileo dio inicio en el Aula Pablo VI, con una meditación dirigida por el teólogo jesuita, el Padre Marko Ivan Rupnik, sobre “El sentido de la misericordia en la vida cotidiana”.
En su meditación, el padre Rupnik recordó que nuestra fe es “acogida de una vida” y esta es la tarea de la Iglesia: “manifestar de qué gracia, de qué bondad hemos sido destinatarios”, es decir, hacer ver al mundo qué ha hecho Dios en nosotros, caminando “a través de la humanidad”.
Por otra parte también expresó el teólogo jesuita que un fuerte riesgo que se presenta a toda Curia es la tentación de adquirir un carácter un poco para-estatal, para-imperial, como en el pasado, lo cual sería un “escándalo”, hacer ver al mundo que se vive el cristianismo como una realidad individual.
Finalmente el Padre Rupnik invitó a tomar conciencia de que la Iglesia se diferencia por una forma de estructurarse, de gobernar, de dirigir, de gestionar, que es comunión, que es inclusión. Debemos hacer emerger desde dentro de nosotros al Hijo y dejar ver al Padre a través de este servicio de comunión, y esta comunión ha de dejar ver la misericordia de Dios, solo así el hombre se podrá convertir en “lugar de la vida, como comunión y misericordia.

Procesión para cruzar la Puerta Santa
La meditación del padre Rupnik duró 33 minutos, y una vez concluida, entonces todos juntos, encabezados por el Santo Padre Francisco, hicieron un pequeño recorrido en peregrinación desde el Aula Pablo VI para cruzar la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, para luego pasar a la celebración de la Eucaristía presidida por el Santo Padre Francisco.
Eucaristía del Santo Padre con sus colaboradores de la Curia Romana
Durante la Eucaristía, el Papa Francisco dirigió unas palabras a todos sus colaboradores de la Curia Romana, a través de la homilía, en la cual destacó que tras atravesar la Puerta Santa y llegar hasta la tumba del Apóstol Pedro, para llevar a cabo la profesión de fe, la Palabra de Dios ilumina de modo especial todos los gestos, en el momento en cada uno el Señor Jesús repite la misma pregunta que se leyó en el Evangelio de San Mateo: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?
Ante tal pregunta no es posible escapar o permanecer neutrales, ni mucho menos dejar la respuesta a otro.
Tal pregunta está llena de amor, el amor de “nuestro único Maestro”, que hoy nos llama a renovar la fe en Él, reconociéndolo como el Hijo de Dios y Señor de nuestra vida, afirmó el Santo Padre Francisco.
Además de esta profesión de fe se deriva para cada uno de nosotros la tarea de corresponder a la llamada de Dios.
Y el Papa Francisco explicó “que a los pastores, sobre todo, se les pide tener como modelo a Dios mismo que cuida de su rebaño”.
Que cada uno experimente el cuidado amoroso del Buen Pastor
Y en este contexto, el Santo Padre invitó a todos sus colaboradores a que en sus ambientes de trabajo, se sienta, se cultive, y practiquen un fuerte sentido pastoral en todo lo que se hace, y sobre todo hacia las personas que encontramos todos los días, de tal manera que ninguno se sienta descuidado o maltratado, sino que cada uno pueda experimentar, antes que en ningún sitio, el cuidado amoroso del Buen Pastor.
Llamados a ser colaboradores de Dios
También les recordó que “estamos llamados a ser colaboradores de Dios en una tarea tan importante y única como la de testimoniar con nuestra existencia la fuerza de la gracia que transforma y el poder del Espíritu que renueva”.
Y pidió “que el Señor nos libere de toda tentación  que aleja de la esencia de nuestra misión, y redescubrir la belleza de profesar la fe en el Señor Jesús”.
Fidelidad y misericordia
Finalmente, para concluir su homilía, el Papa Francisco subrayó que la fidelidad al ministerio se combina con la misericordia que queremos experimentar.
Y por lo mismo, recordó que en la Sagrada Escritura, fidelidad y misericordia son un binomio inseparable. Y la fidelidad que se nos pide es la de actuar según el corazón de Cristo, como dice el Apóstol San Pedro: con espíritu generoso y llegar a ser un modelo para todos (1 Pe 5,4).

Héctor López Alvarado, Pbro.